Crece la dificultad para acceder a la vivienda: aumentan los alquileres y más jóvenes vuelven a vivir con sus padres

La problemática habitacional continúa profundizándose en Argentina. El aumento sostenido de los alquileres, la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades para acceder a una vivienda propia están modificando los hábitos de consumo y las dinámicas familiares en todo el país.

Así lo expresó Fernando Álvarez, director de Tejido Urbano, quien analizó el escenario actual y advirtió sobre las consecuencias sociales y económicas que atraviesan miles de familias argentinas.

Según explicó en una entrevista exclusiva a Radiofmtotal, el país registra un crecimiento sostenido del proceso de "inquilinización", es decir, el aumento de personas que dependen del alquiler para acceder a una vivienda. Actualmente, cerca del 20% de los argentinos alquilan, mientras que en grandes centros urbanos como Corrientes, Buenos Aires y otras capitales provinciales el porcentaje supera ampliamente ese promedio.

"En algunas ciudades el número de inquilinos alcanza entre el 30% y el 40% de la población. Esto refleja la creciente dificultad para acceder a una vivienda propia", señaló.

El alquiler absorbe cada vez más ingresos

Uno de los datos más preocupantes expuestos por Álvarez es que una gran parte de los inquilinos ya no puede afrontar el pago del alquiler únicamente con sus ingresos mensuales.

"Muchos recurren a ahorros acumulados o incluso a préstamos para poder cumplir con el alquiler. Esto demuestra que el costo de la vivienda está consumiendo recursos que antes podían destinarse a otras necesidades o al ahorro", indicó.

La situación también impacta directamente en el consumo cotidiano. Cada vez más familias priorizan gastos esenciales como alimentación, servicios y alquiler, relegando compras consideradas secundarias como indumentaria, calzado o actividades recreativas.

Endeudamiento para gastos cotidianos

El especialista advirtió además sobre un fenómeno creciente: el uso del crédito para cubrir gastos básicos.

"Antes las deudas estaban asociadas a inversiones importantes, como la compra de una vivienda. Hoy muchas personas se endeudan para realizar compras de supermercado o afrontar gastos corrientes", explicó.

Esta situación genera un círculo de endeudamiento cada vez más complejo, donde los consumidores recurren a nuevas financiaciones para cancelar obligaciones anteriores, acumulando intereses que terminan afectando seriamente su economía familiar.

Cuatro de cada diez jóvenes siguen viviendo con sus padres

Otro dato significativo surge del análisis realizado por Tejido Urbano sobre la población de entre 25 y 35 años.

"Cuatro de cada diez jóvenes continúan viviendo con sus padres porque el costo de alquilar resulta inaccesible", afirmó Álvarez.

Según detalló, un joven debería destinar más del 65% de su salario para afrontar un alquiler promedio, una proporción que vuelve prácticamente imposible la independencia económica.

Incluso quienes habían logrado emanciparse en años anteriores están regresando al hogar familiar debido a las dificultades para sostener los gastos habitacionales.

Más oferta, pero persisten los problemas

Respecto al mercado inmobiliario, Álvarez reconoció que la eliminación de la Ley de Alquileres generó un incremento en la oferta de propiedades disponibles y cierta moderación en los valores iniciales de contratación.

Sin embargo, aclaró que una vez firmado el contrato, los incrementos continúan ubicándose por encima de la evolución de los salarios.
"El problema sigue siendo que los alquileres crecen más rápido que los ingresos de los trabajadores", remarcó.

Déficit habitacional histórico

Desde Tejido Urbano sostienen que Argentina arrastra desde hace décadas un importante déficit habitacional que ronda el 20% de la población.

Para revertir esta situación consideran indispensable implementar políticas públicas sostenidas que promuevan la construcción de viviendas accesibles, faciliten el acceso al crédito hipotecario y mejoren las condiciones de financiamiento para las familias.

"La vivienda es una de las grandes deudas pendientes de la política pública argentina. Sin herramientas que permitan acceder a una casa propia, el problema seguirá agravándose", sostuvo.

Crecen los asentamientos en zonas periurbanas

La imposibilidad de adquirir terrenos o viviendas dentro de las ciudades también está impulsando un fuerte crecimiento de las áreas periféricas.

Álvarez explicó que muchas familias optan por mudarse hacia sectores más alejados donde los terrenos son más económicos, aunque suelen presentar deficiencias en infraestructura y servicios básicos.

"Las personas encuentran tierra más barata en la periferia, pero a costa de una menor calidad de vida, con problemas de acceso a agua potable, cloacas y transporte", concluyó.

La combinación de salarios insuficientes, alquileres elevados, dificultades para acceder al crédito y un déficit habitacional histórico conforma un escenario complejo que continúa condicionando los proyectos de vida de miles de argentinos. Mientras tanto, especialistas insisten en la necesidad de políticas estructurales que permitan garantizar el acceso a una vivienda digna y sostenible en el tiempo.

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