El consumo de carne vacuna cayó al nivel más bajo de las últimas dos décadas


Miguel Schiaritti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, se desprende un panorama complejo para el sector cárnico argentino, marcado por la caída del consumo interno, las dificultades productivas derivadas de eventos climáticos extremos y el avance de alternativas más económicas como el pollo y el cerdo.

Las estadísticas muestran que el consumo de carne vacuna en Argentina alcanzó uno de los registros más bajos de los últimos 20 años. En declaraciones exclusivas a Radiofmtotal según Schiaritti, la principal explicación se encuentra en una combinación de factores: el aumento de los precios de la carne por encima de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

Sin embargo, el dirigente remarcó que la situación actual no responde exclusivamente a cuestiones económicas o políticas, sino también a una serie de fenómenos climáticos que afectaron severamente la producción ganadera durante los últimos años.

Sequías e inundaciones golpearon a la ganadería

El sector sufrió primero una intensa sequía durante 2023, que redujo significativamente los índices de preñez del rodeo bovino. Posteriormente, llegaron las inundaciones y excesos hídricos registrados durante 2024 y 2025, provocando pérdidas de superficie productiva y dificultades en la alimentación de los animales.

Estas condiciones derivaron en una menor cantidad de terneros y, en consecuencia, en una reducción de la oferta de hacienda para faena, generando presión sobre los precios de la carne vacuna.

El bolsillo obliga a cambiar hábitos de consumo

Schiaritti sostuvo que más que un cambio cultural en la alimentación de los argentinos, existe una necesidad económica.

Mientras un kilo de carne vacuna tiene un valor considerablemente más elevado, con el mismo dinero una familia puede adquirir aproximadamente cuatro kilos de pollo o tres kilos y medio de carne de cerdo.

Además, explicó que los costos productivos son muy diferentes. Un pollo necesita apenas unos 40 días para llegar al mercado, un cerdo alrededor de seis meses, mientras que un bovino requiere entre 18 y 24 meses para completar su ciclo productivo.

Exportaciones sostenidas y demanda internacional

En cuanto al mercado externo, el titular de CICCRA indicó que las exportaciones mantienen un buen nivel y que Argentina vende carne a cerca de 60 países.

Actualmente, entre el 23 y el 24 por ciento de la producción nacional se destina a exportación, porcentaje que históricamente nunca superó el 27 por ciento.

Entre los principales compradores se destacan mercados como China y Estados Unidos, país que incrementó sus compras debido a problemas productivos ocasionados por la sequía que afecta parte de su territorio.

Incertidumbre por el clima

Respecto a las perspectivas para los próximos meses, Schiaritti evitó realizar pronósticos categóricos y aseguró que la evolución del sector dependerá fundamentalmente de las condiciones climáticas.

El dirigente manifestó preocupación por la posible llegada de un nuevo episodio del fenómeno El Niño, ya que el exceso de lluvias podría volver a afectar la actividad ganadera en distintas regiones del país.

Un sector atento a la evolución del tiempo

La producción de carne vacuna atraviesa un momento de tensión entre una oferta limitada, costos crecientes y consumidores que buscan opciones más accesibles. Mientras las exportaciones continúan aportando dinamismo al sector, el mercado interno refleja las dificultades económicas de gran parte de la población.

Para los productores ganaderos, el comportamiento del clima durante los próximos meses será determinante para definir si la actividad logra recuperar niveles de producción o si las dificultades actuales continuarán impactando en los precios y en el consumo de los argentinos.
 

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