Julio Petterson referente de los productores yerbateros, aseguró que la actividad atraviesa una de las situaciones más complejas de los últimos años. Cuestionó el actual funcionamiento del INYM, alertó por el deterioro de los pequeños productores y afirmó que miles de trabajadores migraron a Brasil en busca de mejores ingresos.
El sector yerbatero continúa atravesando un escenario de fuerte preocupación. La caída del precio de la hoja verde, el aumento de los costos, las obligaciones impositivas y la pérdida de mano de obra están poniendo contra las cuerdas a numerosos pequeños productores.
Así lo manifestó Julio Petersen, referente del sector, durante una entrevista con Radiofmtotal donde describió la realidad que atraviesan actualmente quienes trabajan en la producción de yerba mate.
“Hoy, después de tantos años de poder producir y llegar a tener producción, tenemos que empezar a buscar otra alternativa, como la mandioca”, sostuvo Petersen, quien aseguró que los ingresos obtenidos por la yerba ya no alcanzan para cubrir siquiera los costos básicos de mantenimiento de los yerbales.
Según explicó, existe además un fuerte desfasaje entre el momento de la cosecha y el momento en que el productor finalmente recibe el dinero. “Yo coseché febrero, marzo y abril, y voy a cobrar recién en octubre o noviembre”, señaló.
Cuestionamientos al nuevo esquema del INYM
Uno de los principales cuestionamientos del dirigente está relacionado con los cambios implementados sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
Petersen sostuvo que la pérdida de facultades del organismo dejó a los pequeños productores con menor capacidad de negociación frente a la industria.
“El Instituto deja de fijar precios de resguardo al sector productivo y al trabajador. A nosotros, los pequeños productores y trabajadores, nos dejaron totalmente al abismo en el poder económico de la gran industria”, afirmó.
En ese contexto, indicó que el precio que consideran necesario para sostener la actividad debería ubicarse por encima de los $540 por kilo de hoja verde, mientras que actualmente algunos productores reciben entre $230 y $260.
Más de 7.000 trabajadores se fueron a Brasil
La crisis también repercute directamente sobre el empleo rural.
Petersen aseguró que más de 7.000 trabajadores vinculados a la actividad yerbatera se trasladaron a Brasil para trabajar en otras actividades agrícolas, atraídos por mejores ingresos y condiciones.
“Tenemos entre 15 y 16 mil trabajadores en la actividad yerbatera. Prácticamente la mitad se fue”, afirmó.
El dirigente aclaró que no se trata necesariamente de trabajadores que hayan migrado para desempeñarse en la cosecha de yerba en Brasil, sino que buscan oportunidades en otras actividades rurales.
Según explicó, mientras en Argentina un trabajador puede percibir entre $30.000 y $35.000 diarios, en Brasil los ingresos pueden alcanzar entre $40.000 y $50.000, además de contar en determinados casos con vivienda y alimentación.
Aumentan las cargas mientras cae el precio
Otro de los reclamos está relacionado con los costos laborales y las obligaciones que debe afrontar el productor.
Petersen puso como ejemplo la corresponsabilidad gremial. Según indicó, en 2023 el costo rondaba los $18 por kilo de hoja verde, mientras que actualmente alcanza aproximadamente los $45.
El problema, explicó, es que ese aumento se produce mientras el valor que recibe el productor por su materia prima cayó significativamente.
“Nos aumentan las cargas y el kilo de hoja verde que nos pagan los secaderos y las industrias bajó a 260, 240”, señaló.
A esto se suman las obligaciones fiscales y financieras, que deben afrontarse aun cuando el productor todavía no haya cobrado la cosecha.
Críticas a ARCA
Petersen también cuestionó el mecanismo de cobro y las consecuencias que enfrentan los productores cuando acumulan deudas fiscales.
“Yo coseché febrero, marzo y abril y voy a cobrar ese fondo recién en octubre o noviembre, y tengo ARCA que me cobra todos los fines de mes”, explicó.
En ese contexto, destacó una herramienta implementada por el Gobierno de Misiones que permite a los productores descontar cheques de hasta 180 días en los bancos, con el costo financiero absorbido por la Provincia.
Sin embargo, aclaró que muchos pequeños productores no tienen cuentas bancarias ni una cartera suficiente para acceder a este tipo de herramientas financieras.
Las exportaciones no alcanzan para compensar la crisis
El dirigente también se refirió a las exportaciones de yerba mate y reconoció que representan una alternativa importante para el sector.
Sin embargo, consideró que todavía tienen una participación limitada respecto de la producción total.
Petersen estimó que se exportan aproximadamente 40 a 45 millones de kilos, frente a una producción que ubicó entre 350 y 400 millones de kilos.
Además, cuestionó los plazos de devolución del IVA para las empresas exportadoras y afirmó que algunas deben esperar entre seis y siete meses para recuperar esos fondos.
“No tenemos respuesta del Gobierno Nacional”
Consultado por el tractorazo y los reclamos realizados ante las autoridades nacionales, Petersen aseguró que hasta el momento no recibieron una respuesta concreta.
“Hasta hoy no hubo respuesta. Fuimos muchísimos viajes a Buenos Aires y no tenemos respuesta alguna”, manifestó.
El referente yerbatero afirmó que lleva alrededor de 26 años participando de reclamos del sector y sostuvo que actualmente existe una falta de diálogo con las autoridades nacionales.
Un panorama cada vez más crítico
Sobre el futuro de la actividad, Petersen fue contundente y aseguró que muchos productores ya agotaron sus ahorros y se encuentran endeudados con organismos fiscales, bancos y otros sectores.
También advirtió sobre el deterioro de los yerbales debido a la imposibilidad de afrontar tareas fundamentales como fertilización, abonado y limpieza.
“Ya consumimos los ahorros que teníamos. La gran mayoría de los productores están endeudados”, afirmó.
El dirigente cerró con una advertencia sobre el futuro de la actividad: “Se viene muy crítico, muy crítico realmente”.