Casi 500 empresas cerraron en Corrientes y advierten sobre el deterioro del entramado productivo

Un informe de la consultora Politikon Chaco registró la baja de 489 empresas en Corrientes durante el último año. La construcción aparece entre los sectores más afectados. Alejandro Pegoraro, director de la consultora advirtió que el cierre de firmas no solo destruye puestos de trabajo, sino también capacidades productivas que luego resultan difíciles de recuperar.

La cantidad de empresas registradas en Corrientes cayó casi un 6% durante el último año, de acuerdo con los datos correspondientes a junio analizados por la consultora Politikon Chaco. En términos concretos, la provincia perdió 489 firmas respecto del mismo mes del año anterior.

El dato fue analizado por Alejandro Pegoraro, director de la consultora, durante una entrevista exclusiva con Radiofmtotal advirtió que la caída forma parte de un proceso que se viene extendiendo desde hace más de un año y que tiene un impacto particularmente fuerte en las economías del NEA.

Según explicó, el escenario económico muestra fuertes diferencias entre las distintas regiones del país. Mientras algunas provincias encuentran motores de crecimiento vinculados principalmente al petróleo, la energía, la minería o determinadas actividades agropecuarias, otras, como las del NEA, dependen en mayor medida de sectores como el comercio, la construcción y la industria manufacturera.

“Hay una Argentina muy desigual”, planteó Pegoraro al describir el escenario provincial.

Corrientes perdió el 12% de sus empresas desde noviembre de 2023

El deterioro adquiere una dimensión mayor cuando se amplía el período de análisis. Al comparar junio de este año con noviembre de 2023, mes previo al inicio de la actual gestión nacional, la cantidad de empresas en Corrientes registra una caída cercana al 12%, según los datos expuestos por Pegoraro.

La construcción se encuentra entre las actividades más perjudicadas: la reducción de empresas del sector alcanza aproximadamente el 14% durante ese período.

Para el especialista, el problema no se limita a la pérdida de puestos de trabajo. Cuando una empresa cierra, también desaparecen capacidades productivas, proveedores, vínculos comerciales y parte del entramado económico de una localidad.

“Es mucho más difícil que una empresa vuelva a abrir que recuperar un puesto de trabajo”, explicó.

En ese sentido, sostuvo que una eventual recuperación económica futura deberá afrontar un desafío adicional: no solamente generar empleo, sino también reconstruir el tejido empresarial perdido, especialmente en el universo de las pequeñas y medianas empresas.

El consumo, otro de los puntos críticos

Pegoraro también puso el foco en la caída del consumo de los hogares. Explicó que el problema no pasa únicamente por la evolución del salario, sino también por el peso creciente de los gastos considerados esenciales.

Alquileres, tarifas de servicios públicos, alimentos, transporte, comunicaciones y medicamentos ocupan una porción cada vez mayor del ingreso familiar. Como consecuencia, queda menos dinero disponible para otros bienes y servicios.
Ese menor poder de compra repercute directamente sobre los comercios y, a partir de allí, sobre toda la cadena económica.

El especialista planteó un ejemplo concreto: si una familia reduce sus compras, el comercio vende menos; ante esa caída de ingresos, puede postergar una refacción; eso afecta al corralón que debía vender los materiales, a los trabajadores que realizarían la obra y a los proveedores de ese comercio.

De esta manera, una reducción inicial del consumo termina multiplicándose a lo largo de toda la economía local.

Construcción y comercio, sectores claves para el NEA

El director de Politikon Chaco remarcó que la situación adquiere características particulares en las provincias del Nordeste, donde la construcción y el comercio tienen un peso significativo en la generación de actividad económica.

A esto se suma el papel del empleo público como dinamizador de las economías locales. Pegoraro señaló que en provincias como Chaco y Corrientes los cronogramas de pago de los trabajadores estatales tienen una fuerte incidencia sobre el movimiento comercial.

Cuando la construcción se encuentra paralizada, el comercio pierde dinamismo y el Estado tampoco cuenta con recursos suficientes para impulsar la actividad, se genera un círculo económico negativo, explicó.

Qué puede pasar con las provincias en 2027

La consultora ya comenzó a analizar el proyecto de Presupuesto 2027 y encontró señales contrapuestas para las provincias.

Por un lado, el proyecto nacional contempla una recuperación de la recaudación tributaria que, de concretarse, podría traducirse en mayores recursos coparticipables. De acuerdo con las proyecciones mencionadas por Pegoraro, los fondos por coparticipación podrían crecer alrededor de un 7% real durante el próximo año.

Sin embargo, existe otro componente que genera preocupación: las transferencias nacionales que se realizan por fuera de la coparticipación.

Según el análisis presentado por la consultora, esos recursos podrían registrar una caída cercana al 2%, mientras que los fondos destinados al gasto de capital tendrían una reducción mucho más significativa, cercana al 20%.

La situación impactaría especialmente sobre la obra pública y las inversiones en infraestructura de las provincias.

Pegoraro señaló además que durante el año en curso las transferencias destinadas a este tipo de financiamiento acumulan una caída cercana al 60% respecto del año anterior.

La obra pública aparece nuevamente en el centro del debate

En materia de infraestructura, el análisis preliminar del Presupuesto 2027 no muestra grandes cambios en los montos asignados a las provincias para proyectos de obra.

El problema, según explicó el especialista, es que esos montos resultan reducidos cuando se los compara con los niveles de financiamiento registrados históricamente durante las últimas dos décadas.

Para las economías provinciales, la discusión excede la ejecución de una obra determinada. La construcción genera actividad en corralones, transporte, servicios profesionales, trabajadores, proveedores y comercios, por lo que una menor inversión pública puede tener un efecto multiplicador sobre la economía local.

“No solamente se pierde empleo, también se pierde capacidad productiva”

El escenario descripto por Pegoraro plantea un desafío que trasciende las estadísticas de empresas cerradas.

Cada firma que deja de funcionar implica trabajadores que pierden su fuente laboral, pero también proveedores que pierden clientes, comercios que reducen sus ventas y localidades que ven debilitado su entramado productivo.

En ese contexto, la recuperación económica no dependerá únicamente de mejorar los indicadores generales, sino también de recomponer las condiciones necesarias para que las pequeñas y medianas empresas puedan volver a invertir, contratar trabajadores y sostener sus actividades.

Mientras tanto, la caída de empresas, el menor consumo y la reducción de la inversión continúan configurando un escenario complejo para Corrientes y para buena parte de las economías del interior argentino.

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