Crece la preocupación por la salud mental en Argentina: los suicidios ya superan ampliamente a los homicidios

La conducción nacional de FESPROSA advirtió sobre el impacto del desfinanciamiento de la salud pública y reclamó fortalecer las políticas de prevención y atención en salud mental.

La salud mental atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años en Argentina. Según datos oficiales del Ministerio de Seguridad de la Nación correspondientes a 2025, el país registró 5.209 muertes por suicidio, una cifra que supera ampliamente los 1.676 homicidios dolosos ocurridos durante el mismo período.

En declaraciones exclusivas a Radiofmtotal, la psicóloga Cinthia Gambutti, integrante de la conducción nacional de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA), sostuvo que el incremento de estos casos refleja una problemática social profunda que requiere respuestas urgentes por parte del Estado.

Antes de abordar la problemática, Gambutti explicó el funcionamiento de FESPROSA, una federación que nuclea a sindicatos provinciales de trabajadores de la salud de todo el país y que recientemente renovó su conducción con un hecho histórico: por primera vez está integrada exclusivamente por mujeres de distintas provincias argentinas.

Respecto al aumento de los suicidios, la especialista remarcó que cada caso es único y no puede reducirse a una única explicación. Sin embargo, señaló que existen factores sociales que contribuyen al deterioro de la salud mental, como el aislamiento, la presión por alcanzar el éxito individual, la precarización laboral, el debilitamiento de los vínculos comunitarios y la creciente incertidumbre económica.

La psicóloga advirtió que miles de trabajadores deben sostener más de un empleo para llegar a fin de mes, situación que impacta en la vida familiar, aumenta el agotamiento y profundiza el malestar emocional. A ello se suma una mayor demanda de atención en los hospitales públicos, donde los profesionales deben responder con recursos cada vez más limitados.

En ese sentido, Gambutti afirmó que el sistema sanitario atraviesa un escenario de fuerte tensión debido a la falta de financiamiento, los bajos salarios y la migración de profesionales hacia el sector privado o incluso al exterior. Según indicó, muchos trabajadores de la salud y docentes complementan sus ingresos realizando otras actividades para sostenerse económicamente.

Otro de los puntos abordados fue la situación de los adolescentes. La especialista expresó preocupación por el incremento de los problemas de salud mental en este grupo etario y consideró que la ausencia de espacios de contención, actividades comunitarias y políticas preventivas deja a muchos jóvenes enfrentando solos situaciones de sufrimiento.

Asimismo, defendió la vigencia de la Ley Nacional de Salud Mental y sostuvo que el principal problema no radica en su contenido sino en la falta de recursos para aplicarla plenamente. También rechazó la idea de flexibilizar las internaciones involuntarias, al señalar que la normativa actual ya contempla esos procedimientos cuando son indicados por equipos interdisciplinarios.

Finalmente, Gambutti insistió en que la prevención del suicidio requiere una estrategia integral que combine inversión en salud pública, fortalecimiento de los servicios de salud mental, campañas de prevención, políticas educativas y la reconstrucción de espacios comunitarios que permitan acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.

La especialista concluyó que el aumento de los suicidios constituye un llamado de atención para toda la sociedad y que enfrentar esta problemática demanda decisiones políticas sostenidas que garanticen el acceso a la atención, la prevención y el cuidado de la salud mental en todo el país.

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