Ante el posible regreso de El Niño, especialistas proponen ciudades más resilientes para prevenir inundaciones

Las lluvias extremas previstas para los próximos meses reavivan el debate sobre la necesidad de modernizar los sistemas de drenaje urbano y adoptar nuevas estrategias para reducir el riesgo de inundaciones.

Frente a los pronósticos que anticipan la posible llegada de un nuevo fenómeno de El Niño, con precipitaciones superiores a las habituales en gran parte del país y altas probabilidades de afectar a la provincia de Corrientes, especialistas insisten en la importancia de avanzar hacia modelos de drenaje urbano más resilientes y sostenibles.

En declaraciones exclusivas a Radioftmotal la directora del Proyecto Global de Amanco Wavin, Sandra Pérez, explicó que las ciudades ya vienen experimentando lluvias cada vez más intensas y frecuentes como consecuencia del cambio climático, por lo que resulta indispensable complementar las obras tradicionales de desagües pluviales con nuevas soluciones de gestión del agua.

"La infraestructura convencional sigue siendo necesaria, pero tiene un límite frente a eventos climáticos extremos. Por eso proponemos incorporar sistemas urbanos de drenaje sostenible que permitan retener, reutilizar o infiltrar el agua de lluvia antes de enviarla a la red pluvial", señaló.

La especialista explicó que el sistema tradicional consiste en captar rápidamente el agua mediante sumideros y conducirla a través de cañerías hacia cursos de agua o canales. Sin embargo, durante tormentas extraordinarias esa infraestructura puede verse sobrepasada, generando anegamientos e inundaciones.

Como alternativa, los sistemas de drenaje sostenible buscan imitar el comportamiento natural del suelo antes de la urbanización. Entre las soluciones se encuentran reservorios de almacenamiento, pavimentos permeables, espacios verdes, lagunas de retención y estructuras subterráneas que permiten acumular temporalmente el agua para luego reutilizarla, infiltrarla en el terreno o liberarla de manera controlada una vez finalizada la tormenta.

Pérez indicó que Amanco Wavin desarrolla celdas plásticas de almacenamiento que se instalan bajo tierra y funcionan como depósitos temporales durante los episodios de lluvia intensa, facilitando posteriormente la infiltración del agua hacia las napas subterráneas.

Consultada sobre la posibilidad de implementar estos sistemas en ciudades como Curuzú Cuatiá, sostuvo que se trata de medidas preventivas que deben formar parte de una planificación integral del desarrollo urbano.

"No alcanza con que lo haga un vecino de manera aislada. Para que realmente tenga impacto, debe transformarse en una política pública acompañada por normas urbanísticas, planificación territorial y participación de toda la comunidad", afirmó.

Además, destacó que varios países europeos, como Holanda, ya exigen que cada propietario gestione el agua de lluvia que cae sobre su terreno, evitando descargar grandes volúmenes de agua directamente a la red pública durante las tormentas.

Finalmente, la especialista remarcó que el desafío del cambio climático obliga a repensar la forma en que se diseñan las ciudades.

"La prevención siempre será más económica que reparar los daños provocados por las inundaciones. La planificación urbana y la gestión inteligente del agua son herramientas fundamentales para construir comunidades más seguras y resilientes", concluyó.

 

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