La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) alertó sobre el delicado escenario que atraviesa el sector foresto-industrial argentino. La entidad asegura que las empresas trabajan actualmente con apenas el 60% de su capacidad instalada y que el empleo cayó un 10% durante el último año.
La industria maderera argentina enfrenta un escenario de creciente preocupación debido a la caída de la actividad, el aumento de los costos productivos, las dificultades para acceder al financiamiento y la pérdida de competitividad.
Así lo explicó Fernando Couto, director ejecutivo de FAIMA, durante una entrevista a Radiofmtotal, en la que detalló los principales problemas que atraviesan los distintos sectores vinculados a la cadena foresto-industrial.
FAIMA, fundada en 1933, representa a nivel nacional a la cadena de valor foresto-industrial a través de 28 cámaras distribuidas en todo el país. Según Couto, actualmente los distintos segmentos de la industria utilizan alrededor del 60% de su capacidad instalada, lo que significa que cuatro de cada diez máquinas permanecen fuera de funcionamiento.
La menor actividad ya tiene consecuencias concretas sobre el mercado laboral. “Cuando miramos el último año, el empleo ha bajado un 10% en los sectores industriales”, señaló el dirigente.
Corrientes, entre las provincias más afectadas
La situación genera especial preocupación en provincias como Corrientes, Misiones y Entre Ríos, donde la industria forestal representa una actividad fundamental para numerosas localidades.
Couto destacó que existen pueblos enteros cuya principal actividad económica depende de un aserradero, una fábrica de muebles o alguna empresa vinculada a la transformación de la madera.
En ese sentido, explicó que cuando una empresa reduce turnos, jornadas o personal, el impacto se extiende rápidamente al resto de la comunidad: disminuye el empleo, circula menos dinero y se resiente la actividad comercial.
El fenómeno tiene particular relevancia en el interior de Corrientes, donde los aserraderos y otras industrias vinculadas al sector forestal constituyen una importante fuente de trabajo.
Empresas que intentan sostener los puestos laborales
Frente a la caída de la actividad, las empresas están recurriendo a distintas estrategias para evitar despidos masivos.
Entre las medidas aparecen la reducción de turnos y jornadas, la búsqueda de financiamiento para sostener el capital de trabajo y, en algunos casos, la reducción de las plantas de personal.
Couto explicó que alrededor del 95% de las empresas del sector son pymes, por lo que despedir a un trabajador calificado también representa un problema para el futuro.
“Cuando mejora el trabajo, no voy a conseguir un operario como vos calificado”, explicó, al señalar que muchas empresas intentan conservar a sus trabajadores a pesar de las dificultades actuales.
El costo laboral también afecta la competitividad
Otro de los puntos analizados fue el nivel salarial. Couto confirmó que determinados puestos del sector pueden alcanzar salarios equivalentes a entre 1.000 y 1.400 dólares mensuales.
El problema, según explicó, está relacionado con la estabilidad del tipo de cambio y el incremento de los costos internos. Los aumentos salariales negociados en pesos se transforman en mayores costos medidos en dólares, mientras que al trabajador su ingreso tampoco le alcanza necesariamente para afrontar el incremento del costo de vida.
“Al empleado no le rinde ese dinero y al empresario le cuesta pagarlo versus otros países”, sostuvo.
Exportar, cada vez más difícil
El comercio exterior también se convirtió en una preocupación para la industria.
Según Couto, el tipo de cambio estable, combinado con el incremento de los costos energéticos y logísticos, deterioró fuertemente la competitividad de las empresas argentinas.
En algunos casos, explicó, las compañías continúan exportando incluso con márgenes muy bajos o negativos para no perder clientes internacionales.
A nivel interno, la situación tampoco es alentadora. La caída de la construcción, el elevado costo en dólares del metro cuadrado y la disminución de la obra pública impactaron directamente sobre la demanda de productos de madera.
En el sector del mueble, además, el menor poder adquisitivo de las familias hace que este tipo de productos quede relegado frente a otros gastos considerados prioritarios.
Energía: aumentos de hasta 300%
Uno de los principales reclamos de FAIMA está relacionado con el costo de la energía.
Couto advirtió que en algunas regiones se registraron aumentos de hasta 300% en los últimos seis meses, una situación que golpea especialmente a las industrias que necesitan un importante consumo energético para producir.
A esto se suma el costo del combustible, que impacta directamente sobre la logística y el traslado de la madera y sus derivados.
“Con un dólar quieto es un aumento en dólares y si tu principal competidor no lo tuvo, vos estás en desventaja”, explicó.
Qué reclama FAIMA
Ante este escenario, la Federación reclama medidas concretas a los distintos niveles del Estado.
Uno de los principales pedidos es generar alternativas de financiamiento a tasas accesibles que permitan a las pymes afrontar la caída de la actividad sin profundizar su endeudamiento.
También plantean la necesidad de revisar la presión fiscal sobre las actividades productivas, reducir los costos energéticos y promover mecanismos que permitan recomponer los ingresos y recuperar la demanda interna.
En relación con las importaciones, Couto señaló que actualmente constituyen un problema secundario debido a la propia caída del consumo. Sin embargo, advirtió que será necesario monitorear la situación si la economía comienza a recuperarse.
“Cuatro de cada diez máquinas están apagadas”
El diagnóstico de FAIMA expone una realidad que golpea especialmente a las economías regionales.
Con apenas el 60% de la capacidad instalada en funcionamiento, una caída del 10% del empleo y fuertes incrementos en energía, logística e impuestos, la industria maderera reclama medidas que permitan atravesar la crisis sin desarmar su estructura productiva.
Para Corrientes, donde la actividad foresto-industrial tiene un peso significativo en el empleo y en la economía de numerosas localidades, el escenario adquiere una dimensión todavía mayor.
La expectativa del sector está puesta ahora en que puedan generarse condiciones de financiamiento, reducción de costos y recuperación de la demanda que permitan volver a poner en marcha las máquinas que hoy permanecen detenidas y recuperar los puestos de trabajo perdidos.