El psicólogo Néstor Ariel Maidana analizó en declaraciones exclusivas a Radiofmtotal escenario actual y remarcó que se trata de una problemática multifactorial que requiere el compromiso del Estado, las familias, las escuelas, las instituciones y los medios de comunicación.
El crecimiento de los suicidios y los intentos de suicidio volvió a poner en el centro de la agenda la situación de la salud mental en Argentina. En declaraciones aexclusiva a Radiofmtotal el psicólogo y licenciado Néstor Ariel Maidana advirtió sobre la complejidad del fenómeno y destacó la necesidad de generar más espacios de escucha, prevención y acompañamiento.
Maidana, quien se encuentra participando de un Congreso de Salud Mental y desarrolla investigaciones vinculadas a los suicidios en espacios públicos, consideró como un aspecto positivo que la sociedad haya comenzado a hablar con mayor apertura sobre salud mental.
“De a poquito estamos despertando, hablando un poco de salud mental y hablando también de suicidio”, sostuvo.
Sin embargo, señaló que actualmente existe una situación que puede definirse como una verdadera emergencia de salud mental, atravesada por angustia, ataques de pánico, autolesiones, violencia, abuso, bullying y un aumento en el consumo de psicofármacos.
Una problemática que no tiene una sola causa
El especialista remarcó que no existe una única explicación para el aumento de los suicidios y los intentos. Se trata de un fenómeno multifactorial en el que intervienen diferentes circunstancias personales, familiares y sociales.
“Es multifactorial y se necesitan estudios actuales para ver qué está pasando”, explicó Maidana, quien trabaja particularmente con situaciones vinculadas a la realidad de Corrientes y Chaco.
Según señaló, los suicidios consumados se presentan con mayor frecuencia en personas de entre 35 y 50 años, mientras que los intentos y las autolesiones aparecen con mayor frecuencia durante la adolescencia.
En este último grupo, el profesional llamó a prestar especial atención a las conductas que pueden expresar un sufrimiento que no logra ser verbalizado.
Las conductas de riesgo también requieren atención
Durante la entrevista también se abordaron situaciones frecuentes entre jóvenes, como conducir motocicletas sin casco, realizar maniobras peligrosas o circular a velocidades excesivas.
Maidana aclaró que no todas estas conductas pueden considerarse intentos de suicidio, pero sostuvo que pueden representar comportamientos de exposición al riesgo y, en determinados casos, constituir un llamado de atención.
“Hay que ver a quién está dirigido eso: al sistema educativo, al sistema de seguridad, al sistema familiar”, señaló.
El psicólogo explicó que cuando una persona no encuentra un espacio para expresar su dolor psíquico, ese sufrimiento puede manifestarse a través del cuerpo, las autolesiones, el aislamiento o diferentes conductas de riesgo.
Hombres y mujeres frente al pedido de ayuda
Otro de los puntos destacados fue la dificultad que todavía existe para pedir asistencia profesional.
Maidana sostuvo que, históricamente, los hombres han tenido mayores dificultades para expresar sus emociones y reconocer que necesitan ayuda, aunque consideró que esta situación está cambiando progresivamente.
En este sentido, remarcó la importancia de que una persona pueda decir “estoy mal” y recurrir a un profesional de la salud cuando lo necesita.
El papel de la familia, las escuelas, el deporte y las iglesias
Para el especialista, la prevención debe involucrar a toda la comunidad.
El deporte, las instituciones religiosas y los espacios de encuentro aparecen como factores protectores, particularmente entre adolescentes y jóvenes. También destacó el valor de los retiros espirituales y otros ámbitos donde las personas pueden compartir experiencias y sentirse acompañadas.
Maidana consideró que la escuela continúa teniendo un papel importante, aunque advirtió que docentes y establecimientos educativos se encuentran muchas veces desbordados frente a las nuevas problemáticas que deben enfrentar.
Por eso, planteó la necesidad de construir una estrategia intersectorial que involucre a la salud, educación, seguridad, familias, instituciones religiosas, clubes y organizaciones sociales.
Cómo deben comunicar los medios los casos de suicidio
Uno de los aspectos centrales de la entrevista estuvo relacionado con el tratamiento periodístico de los casos.
Maidana sostuvo que hablar de suicidio no genera por sí mismo un efecto contagio y que, por el contrario, la comunicación responsable puede contribuir a generar conciencia y prevención.
Sin embargo, remarcó que los medios deben evitar describir el método utilizado, los procedimientos o detalles innecesarios sobre cómo ocurrió el hecho.
También recomendó utilizar expresiones como “muerte por suicidio”, evitando términos que puedan estigmatizar a la persona.
La responsabilidad periodística, explicó, consiste en informar sobre el problema, promover la prevención y ofrecer herramientas para que quienes atraviesan una situación de sufrimiento sepan que pueden pedir ayuda.
“No hay salud sin salud mental”
En el tramo final de la entrevista, Maidana cuestionó los prejuicios que durante décadas rodearon a la salud mental y recordó que todavía persisten ideas equivocadas, como asociar automáticamente la consulta psicológica con la enfermedad o la locura.
En ese sentido, dejó una definición que sintetizó buena parte de la conversación: “No hay salud sin salud mental”.
La problemática de los suicidios exige respuestas concretas y sostenidas. Escuchar, acompañar, detectar señales de alarma y facilitar el acceso a profesionales son herramientas fundamentales para la prevención.
En una sociedad atravesada por múltiples situaciones de angustia y sufrimiento, hablar de salud mental de manera responsable ya no es una opción: es una necesidad.