Caída del consumo masivo: mayoristas de Corrientes registran bajas de hasta el 7% interanual

El consumo de productos de primera necesidad continúa mostrando señales de retroceso y el sector mayorista advierte que la caída ya tiene un impacto concreto en las ventas. Así lo señaló Maximiliano Beigbeder, presidente de la Cámara de Distribuidores Mayoristas de Corrientes, quien aseguró que en su empresa las ventas de agosto registraron una disminución cercana al 7% respecto del mismo mes del año pasado.

En declaraciones exclusivas a Radiofmtotal Beigbeder explicó que el dato corresponde a una comparación interanual y reconoció que, si bien agosto suele ser históricamente un mes de menor actividad, la caída observada este año resulta significativa.

“Estamos hablando de un producto de primera necesidad”, remarcó el empresario al describir la situación del consumo.

Según explicó, enero, febrero y marzo habían mostrado un comportamiento relativamente favorable, pero a partir de esos meses el escenario comenzó a deteriorarse y no se produjo el repunte esperado.

El empresario aclaró que en Corrientes no existen actualmente mediciones consolidadas del mercado mayorista que permitan conocer con precisión la evolución provincial. Por eso, los datos que maneja surgen principalmente de su propia empresa, del intercambio con colegas y de información proporcionada por empresas proveedoras de alcance nacional.

Menor poder de compra y compras más pequeñas

Para Beigbeder, uno de los principales factores detrás de la caída es la pérdida de poder adquisitivo.

“La plata no rinde”, sintetizó, al señalar que, pese a la desaceleración de la inflación, los precios acumulados continúan representando una presión importante sobre los ingresos de las familias.

El empresario describió además un cambio en los hábitos de compra. En lugar de realizar grandes compras mensuales, los consumidores recurren cada vez más a la denominada “compra hormiga”, adquiriendo únicamente lo necesario para el día o para períodos muy cortos.

En ese contexto, sostuvo que los comercios de cercanía están ganando espacio frente a las grandes superficies, debido a que permiten comprar cantidades pequeñas y afrontar menores costos fijos.

Los grandes supermercados, entre los más afectados

Beigbeder señaló que las grandes superficies comerciales enfrentan una situación particularmente compleja debido a sus elevados costos operativos.

Como ejemplo, explicó que un supermercado de grandes dimensiones debe afrontar gastos de iluminación, mantenimiento y estructura independientemente de cuánto venda.

“Vendas o no vendas, tenés que prender una luz de 2.000 o 3.000 metros cuadrados”, ejemplificó.

En cambio, los negocios de cercanía pueden adaptarse mejor a un consumidor que compra pequeñas cantidades con mayor frecuencia.

El empresario mencionó que actualmente la rotación de las compras de alimentos se ubica aproximadamente en 1,2 días, reflejando la tendencia hacia adquisiciones más frecuentes y de menor volumen.

El costo de llenar un changuito

Durante la entrevista también se puso sobre la mesa el costo actual de una compra completa.

Beigbeder estimó que llenar un changuito puede requerir alrededor de $400.000, especialmente cuando se incorporan productos como carne, cuyo valor mencionó en el rango de $15.000 a $20.000 por kilo, dependiendo del corte.

El dato fue utilizado para graficar la dificultad que encuentran muchas familias para realizar una compra importante y sostenerla durante todo el mes.

Presión impositiva y costos empresarios

Otro de los puntos abordados fue el impacto de los impuestos y los costos laborales sobre las empresas.

Beigbeder cuestionó que la reducción de impuestos anunciada a nivel nacional todavía no se traduzca, según su percepción, en una disminución significativa de la carga que soportan las empresas.

Mencionó entre otros conceptos Ingresos Brutos, tasas municipales e impuestos específicos, y sostuvo que los costos terminan impactando sobre la capacidad de las empresas para sostener estructuras y puestos de trabajo.

También afirmó que en su propia empresa debieron reducir la cantidad de trabajadores y que algunos clientes del sector comercial cerraron locales o redujeron personal como consecuencia de la menor actividad.

Incertidumbre empresarial de cara a las elecciones

Respecto del último tramo del año, el empresario planteó que existe un elevado nivel de incertidumbre entre las compañías.

Según relató, durante una reciente visita a Buenos Aires conversó con representantes de una empresa de gran tamaño y encontró una preocupación común: esperar el resultado de las próximas elecciones antes de avanzar con determinadas inversiones y decisiones de importancia.

Beigbeder sostuvo que la inestabilidad de las políticas económicas a lo largo de los distintos gobiernos dificulta la planificación empresarial a largo plazo.

“Es difícil proyectar una empresa así”, señaló, al explicar que las compañías necesitan saber si las inversiones realizadas y la capacidad instalada podrán mantenerse operativas en los años siguientes.

Una empresa con casi 50 años y menos volumen que en 2023

Beigbeder contó que su empresa se prepara para cumplir 50 años en 2028 y que actualmente cuenta con alrededor de 230 trabajadores.

Sin embargo, sostuvo que el volumen de actividad todavía no recuperó los niveles que tenían en 2023. Según explicó, actualmente se busca volver a alcanzar aquellos volúmenes, pero con una estructura empresarial considerablemente mayor.

“Hubo tres años que parece que no hubieran existido”, expresó al describir la dificultad para recuperar los niveles históricos de comercialización.

El empresario destacó que actualmente cuentan con más infraestructura, vehículos, inversiones y personal que años atrás, por lo que alcanzar nuevamente los mismos volúmenes de venta no representa necesariamente el mismo nivel de actividad empresarial.

La entrevista deja como principal señal de alerta que la retracción no se limita a bienes prescindibles: también comienza a sentirse en productos de consumo masivo y de primera necesidad, mientras empresas y comercios intentan adaptarse a consumidores que compran menos cantidad y con mayor frecuencia.
 

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