La ludopatía y el endeudamiento de las familias se encuentran cada vez más vinculados a un fenómeno que preocupa a especialistas: la facilidad con la que hoy se puede acceder a plataformas de apuestas desde un teléfono celular y, posteriormente, a préstamos y prestamistas informales para intentar cubrir las pérdidas.
En diálogo exclusivo con Radiofmtotal la psicóloga Débora Blanca, especialista en ludopatía y psicología social, señaló que el problema está afectando especialmente a adolescentes y jóvenes.
Blanca explicó que muchos jóvenes comienzan a apostar entre los 11 y 15 años, inicialmente como una actividad que perciben como un juego, pero que algunos terminan desarrollando una conducta adictiva. Según describió, quienes llegan a tratamiento suelen hacerlo alrededor de los 19 o 20 años, cuando ya existen deudas, dificultades para dormir, ansiedad y una preocupación permanente por conseguir dinero.
El casino en el celular
Uno de los principales factores señalados por la especialista es la accesibilidad. Ya no es necesario trasladarse físicamente a un casino: las apuestas están disponibles desde un celular y pueden vincularse rápidamente con billeteras virtuales.
Blanca también alertó sobre el contacto de jóvenes endeudados con prestamistas que operan a través de redes sociales. Según relató, algunas familias terminan solicitando nuevos préstamos para intentar cubrir las deudas anteriores, mientras que determinados prestamistas recurren a amenazas, intimidaciones y advertencias de exponer públicamente a quienes no pueden pagar.
La especialista remarcó que una persona endeudada no debe ser tratada como un delincuente por no poder afrontar una deuda y diferenció esa situación de las conductas de quienes recurren a amenazas o intimidaciones.
La preocupación por los menores
Otro eje de la entrevista fue el acceso de niños y adolescentes a las apuestas online.
Blanca cuestionó la exposición permanente a publicidad relacionada con el juego y planteó la necesidad de fortalecer las medidas de prevención y regulación. También señaló la importancia de que las familias conozcan cómo funcionan las plataformas, los bonos de bienvenida y las invitaciones que pueden recibir los usuarios.
Para la psicóloga, no alcanza con establecer que las apuestas son para mayores de 18 años si los menores tienen acceso cotidiano a teléfonos, redes sociales y billeteras virtuales.
Familia, escuela y espacios de encuentro
La especialista sostuvo que la prevención no depende exclusivamente de las familias. Padres, docentes, instituciones y organismos públicos tienen responsabilidades diferentes frente a la problemática.
En ese sentido, destacó la importancia de recuperar espacios de encuentro presencial: clubes, centros culturales, actividades comunitarias y ámbitos donde niños, adolescentes y adultos mayores puedan desarrollar vínculos fuera de las pantallas.
También hizo hincapié en la necesidad de que los adultos estén atentos a sus hijos y compartan momentos cotidianos, sin reducir el acompañamiento exclusivamente a cuestiones económicas.
Endeudamiento y crisis económica
Blanca relacionó además el crecimiento de las apuestas con los períodos de crisis económica. Según señaló, históricamente las situaciones de crisis han estado acompañadas por un incremento del juego y de los problemas asociados a la ludopatía.
En el contexto actual, planteó que la promesa de conseguir dinero rápidamente puede resultar especialmente atractiva para jóvenes que atraviesan incertidumbre económica y laboral.
La entrevistada consideró que la respuesta requiere combinar prevención, acompañamiento familiar, regulación, educación y espacios de socialización, además de una mayor atención sobre las consecuencias del endeudamiento.
“Encontrar y encontrarnos”
Hacia el final de la entrevista, Blanca puso el foco en la pérdida de vínculos sociales y en el aislamiento que pueden generar las pantallas.
Propuso recuperar el contacto presencial y los espacios comunitarios como una forma de fortalecer las redes de contención, especialmente para niños, adolescentes y adultos mayores.
La conversación dejó como eje una idea: frente a problemas que combinan apuestas, endeudamiento, aislamiento y sufrimiento emocional, la prevención no pasa solamente por controlar una aplicación o una plataforma, sino también por recuperar vínculos y ámbitos donde las personas puedan pedir ayuda y sentirse acompañadas.