Reforma laboral: destacan beneficios fiscales para el agro y las pymes

En el marco del debate sobre la reforma laboral vigente desde marzo de 2026 en Argentina, el contador y tributarista Lisandro Ballester analizó los principales cambios que introduce la normativa, especialmente en materia fiscal y su impacto en pequeñas y medianas empresas, con énfasis en el sector agropecuario.

Durante una entrevista exclusiva con Radiofmtotal, Ballester explicó que la llamada ley de modernización laboral busca generar condiciones más favorables para la formalización del empleo y para incentivar nuevas inversiones productivas. Según señaló, uno de los objetivos centrales es “sincerar situaciones que hoy se encuentran fuera de la ley de contrato de trabajo y facilitar la generación de empleo formal”.

El especialista remarcó que, además de los cambios laborales, el capítulo fiscal de la normativa incorpora herramientas destinadas a mejorar el contexto de inversión para las pymes. Entre las principales medidas mencionó el Régimen de Incentivo a la Inversión (RIMI), un sistema que permite aplicar amortizaciones aceleradas en bienes de capital, reduciendo el impacto impositivo en el impuesto a las ganancias.

“En Argentina el sistema tributario suele castigar la inversión porque se termina pagando impuestos por distintos conceptos al mismo tiempo. El RIMI busca corregir parcialmente esa situación, permitiendo que las empresas deduzcan más rápido el valor de sus inversiones en maquinaria o infraestructura”, explicó.

De acuerdo con el tributarista, el régimen está dirigido a empresas de diferentes tamaños, con montos mínimos de inversión que van desde 150 mil dólares para microempresas hasta 9 millones de dólares para medianas empresas de mayor escala. Las inversiones alcanzadas incluyen maquinaria, tractores, infraestructura productiva y tecnología aplicada al agro.

Ballester también destacó que algunas inversiones vinculadas al sector agroindustrial no tendrán piso mínimo, como los sistemas de riego, equipos de eficiencia energética o instalaciones destinadas a mejorar la producción. En estos casos, el gasto podría deducirse directamente en el impuesto a las ganancias.

Otra de las medidas relevantes es la reducción del IVA para equipamientos vinculados a sistemas de riego en actividades agroindustriales, lo que podría abaratar significativamente los costos de inversión en ese tipo de tecnologías.

En materia de impuesto a las ganancias, el especialista resaltó modificaciones en la forma de valuar la hacienda para establecimientos de invernada y feedlots. Hasta ahora, los productores debían tributar sobre aumentos de valor aun sin haber vendido los animales, una situación que generaba dificultades financieras.

“Con el nuevo esquema, el impuesto se pagará efectivamente cuando se concrete la venta del animal. Esto es clave porque evita que el productor tenga que tributar por una ganancia que todavía no se realizó”, explicó.

El contador consideró que estos cambios podrían incentivar la tecnificación del agro y favorecer nuevas inversiones productivas, especialmente en regiones donde la actividad ganadera tiene un peso importante.

No obstante, Ballester aclaró que algunos de estos beneficios aún dependen de la reglamentación de la ley por parte del Poder Ejecutivo. En ese sentido, recomendó prudencia a productores y empresarios hasta que se definan los detalles operativos del régimen.

“Hay mucha expectativa en el sector. Lo importante es esperar la reglamentación para analizar cada caso particular y determinar cómo aprovechar los beneficios de manera correcta”, concluyó.

Comentarios

Comentar artículo