El vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas, Armando Farina, analizó el presente del consumo en Argentina y las perspectivas económicas para 2027 y 2028. Advirtió que la pérdida del poder adquisitivo, la transformación de los hábitos de compra y el avance de la tecnología están modificando profundamente el comercio. También sostuvo que el país tiene un importante potencial productivo, aunque cuestionó la presión impositiva y la falta de decisiones políticas para aprovecharlo.
En una entrevista exclusiva con Radiofmtotal Farina describió el escenario actual como una “tormenta perfecta”, en la que confluyen la caída del poder adquisitivo, un mercado comercial sobredimensionado y consumidores que cambiaron su manera de comprar.
El dirigente señaló que, si bien durante los últimos meses se observa una leve recuperación de los salarios, todavía se está lejos de compensar la pérdida registrada durante los últimos dos años. Esta situación continúa afectando al consumo y obliga a los comercios a revisar sus estrategias.
Un consumidor más informado y exigente
Farina explicó que el avance de las billeteras virtuales, las aplicaciones y las herramientas digitales convirtió al consumidor en un comprador más informado, que compara precios, busca promociones y decide cuándo y dónde adquirir cada producto.
En ese contexto, consideró que los comercios ya no pueden depender de los beneficios que generaba la inflación. Por el contrario, deben mejorar la administración, ofrecer precios competitivos y brindar un servicio acorde con las nuevas demandas.
También advirtió que las grandes cadenas están incorporando cada vez más productos frescos, congelados y elaborados, como carnes, panificados y comidas listas para consumir. Esta estrategia les permite competir con las aplicaciones de venta y entrega, pero al mismo tiempo genera una mayor presión sobre los pequeños comercios de barrio.
Según su análisis, esta transformación contribuye a explicar las dificultades que atraviesan numerosos almacenes, carnicerías, pescaderías y panaderías.
El consumo cayó un 2,7% entre enero y septiembre
Al referirse a los números del sector, Farina indicó que el consumo acumuló una caída del 2,7% entre enero y septiembre de 2026.
Frente a este escenario, explicó que el canal mayorista prepara acciones promocionales para noviembre, con el objetivo de incentivar las compras anticipadas para las fiestas de fin de año, facilitar el uso de tarjetas y reducir los inventarios acumulados tanto por proveedores como por comerciantes.
No obstante, aclaró que estas medidas buscan impulsar una recuperación parcial en un contexto que todavía presenta importantes dificultades.
Las perspectivas económicas para 2027 y 2028
Farina consideró que 2027 será un año complejo para el consumo, especialmente por tratarse de un período electoral. Según su interpretación, la incertidumbre puede llevar a empresas y particulares a postergar inversiones y compras, a la espera de una mayor previsibilidad económica.
Sin embargo, planteó una perspectiva más favorable para los años posteriores, vinculada al desarrollo de sectores estratégicos como la minería, el petróleo, el gas, el litio y la producción agropecuaria.
Para el dirigente, Argentina cuenta con recursos que podrían generar un fuerte ingreso de divisas, impulsar nuevas inversiones y crear puestos de trabajo en distintas regiones del país.
En ese sentido, remarcó que el crecimiento de las exportaciones también tiene un efecto sobre otras actividades, como el transporte, la gastronomía, los servicios y el comercio local.
Asimismo, sostuvo que las provincias tendrán un papel determinante para atraer inversiones y aprovechar sus recursos naturales, evitando que las oportunidades de crecimiento se concentren únicamente en determinadas regiones.
Críticas a la presión impositiva y a las importaciones
Durante la entrevista, Farina también cuestionó la elevada carga tributaria que afrontan las empresas y los comercios, con especial referencia a Ingresos Brutos y las tasas municipales.
A su entender, estos costos afectan la actividad económica y terminan trasladándose a los consumidores, reduciendo su capacidad de compra.
Además, defendió una mayor integración comercial con el mundo y sostuvo que las importaciones pueden contribuir a mejorar la competencia y ofrecer mejores precios. Aclaró que esto no implica abrir indiscriminadamente la economía, sino establecer condiciones que beneficien a los consumidores sin dejar de promover la competitividad de la industria nacional.
El dirigente consideró que una economía más dinámica necesita empresas eficientes, reglas claras e incentivos adecuados para producir, invertir y exportar.
El desafío del comercio mayorista
Finalmente, Farina se refirió a las promociones conocidas como Black Friday y a la necesidad de que el sector mayorista se adapte a un mercado cada vez más competitivo.
Advirtió que los supermercados y mayoristas deberán fortalecer su oferta de productos frescos, congelados y elaborados, además de mejorar sus precios y servicios para mantener la clientela frente al avance de las plataformas digitales.
“Tenemos que hacer las cosas bien, porque ahora el negocio no nos va a dar la inflación”, sostuvo durante la entrevista, al explicar que la rentabilidad dependerá cada vez más de una buena gestión comercial y de la capacidad de responder a las necesidades de los compradores.
El análisis de Farina deja planteado un escenario desafiante para el comercio argentino: mientras el consumo continúa condicionado por la pérdida del poder adquisitivo, la tecnología y los nuevos hábitos de compra obligan a los negocios a transformar sus estrategias para sostenerse en el mercado.