Pablo Rigal, presidente de AFOA en Corrientes, aseguró que trasladar un contenedor desde Gobernador Virasoro hasta Buenos Aires cuesta alrededor de 1.750 dólares. Sostuvo que el transporte por barcazas podría generar ahorros de hasta 1.100 dólares por contenedor, favorecer nuevas inversiones y crear puestos de trabajo. También alertó sobre la caída del mercado interno y defendió la construcción de viviendas con madera.
Los elevados costos logísticos, el deterioro de las rutas y las dificultades para acceder a alternativas de transporte más económicas mantienen en alerta al sector forestal de Corrientes y Misiones. En ese contexto, la Asociación Forestal Argentina (AFOA) insiste en la necesidad de desarrollar el transporte de cargas por el río Paraná como una herramienta estratégica para mejorar la competitividad de la producción regional.
En declaraciones exclusivas a Radiofmtotal Pablo Rigal, presidente de AFOA en Corrientes, advirtió que las complicaciones en la infraestructura vial, agravadas por las recientes lluvias, dificultan el traslado de la madera y encarecen las operaciones comerciales. A esta situación se suma la falta de un sistema fluvial que permita movilizar grandes volúmenes de producción a costos competitivos.
«Estamos en un punto crítico», resumió el dirigente, quien explicó que, mientras el mercado interno registra una demanda muy baja, las exportaciones presentan oportunidades que las empresas argentinas no siempre pueden aprovechar debido a los costos de transporte.
El costo de trasladar la producción, en el centro de la preocupación
Uno de los datos más contundentes que aportó Rigal durante la entrevista fue el costo del transporte terrestre desde Gobernador Virasoro hasta el puerto de Buenos Aires.
Según detalló, mover un contenedor en camión demanda aproximadamente 1.750 dólares. En cambio, el transporte marítimo de un contenedor desde Argentina hacia destinos asiáticos puede ubicarse, de acuerdo con los valores que mencionó, entre 350 y 375 dólares.
Para el titular de AFOA, esta diferencia refleja las dificultades que enfrenta la producción regional para competir en los mercados internacionales.
«Yo necesito que los costos bajen drásticamente», afirmó, al señalar que el problema no se limita a la carga impositiva, sino que también involucra cuestiones de eficiencia, tiempos operativos, infraestructura y regulación.
En ese sentido, estimó que un esquema de transporte fluvial eficiente podría reducir los costos entre 1.000 y 1.100 dólares por contenedor. Sin embargo, aclaró que alcanzar ese objetivo requiere resolver diferentes obstáculos para garantizar que la carga llegue al puerto, sea embarcada y continúe su recorrido sin demoras ni gastos adicionales.
El río Paraná, una alternativa para Corrientes y toda la región
Rigal planteó que la recuperación del transporte por barcazas permitiría aprovechar el potencial del río Paraná y establecer una conexión logística más conveniente entre los centros productivos del nordeste argentino y los puertos de salida al mundo.
La propuesta no apunta a reemplazar el transporte terrestre, sino a complementarlo. Los camiones podrían realizar recorridos más cortos hasta los puntos de embarque, mientras que las barcazas se encargarían del traslado fluvial de los contenedores.
Según explicó, este sistema podría beneficiar a Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Chaco y Formosa, con posibilidades de reducir costos y generar nuevas actividades vinculadas con el transporte, la carga y la logística.
El dirigente puso como referencia el desarrollo de la actividad fluvial en Paraguay y cuestionó que Argentina todavía no haya logrado establecer condiciones suficientemente competitivas para aprovechar esta alternativa.
«Liberar el río y poder hacer un negocio paralelo sobre el río Paraná», señaló, al resumir una de las propuestas que impulsa la entidad.
Reclaman cambios en la ley de cabotaje
Para avanzar en esa dirección, AFOA viene trabajando en propuestas destinadas a modificar las condiciones regulatorias que afectan al transporte fluvial.
Rigal explicó que la asociación elaboró un documento con aportes de especialistas, tomando como referencia diferentes proyectos legislativos vinculados con la ley de cabotaje. La iniciativa fue presentada a representantes políticos y el sector espera avances concretos.
El dirigente sostuvo que las decisiones deben superar las diferencias partidarias y concentrarse en una agenda común para el desarrollo productivo del Norte Grande.
También consideró que no alcanza con modificar un solo aspecto de la normativa: es necesario mejorar integralmente la operatoria, los tiempos de carga, la disponibilidad de contenedores y las condiciones para transportar las mercaderías.
«Si yo modifico un solo punto, va a bajar los costos, pero no de forma significativa», advirtió.
Preocupación por las inversiones y el empleo
La situación logística también comienza a condicionar los planes de expansión de distintas empresas. Rigal aseguró que hay establecimientos vinculados con la actividad forestal que advierten sobre las dificultades para continuar invirtiendo si no se resuelve el problema del transporte.
Durante la entrevista mencionó iniciativas industriales en Ituzaingó y Santa Rosa que, según su testimonio, también dependen de contar con condiciones logísticas adecuadas.
«Si no podemos exportar nuestros productos, no hacemos más inversiones», expresó al describir la preocupación empresarial.
Para el titular de AFOA, el impacto de una eventual paralización de proyectos no se limitaría a las industrias, sino que alcanzaría a toda la cadena productiva: trabajadores forestales, transportistas, proveedores y comercios vinculados con la actividad.
Además, sostuvo que los transportistas terrestres también atraviesan dificultades económicas debido al costo de los recorridos largos y a los ingresos que obtienen por esos servicios.
Por eso, defendió un modelo en el que los camiones realicen trayectos cortos y frecuentes, complementados con el transporte fluvial, para mejorar la rentabilidad de las operaciones y sostener el empleo.
Las exportaciones crecen, pero el mercado interno sigue sin recuperarse
Otro de los puntos centrales del diagnóstico fue la situación comercial del sector. Rigal reconoció que las exportaciones de madera muestran un crecimiento, pero advirtió que esa mejora está relacionada, en buena medida, con la caída de las ventas dentro del país.
«Lo ideal sería que aumente el mercado interno y podamos aumentar la exportación», afirmó.
Según explicó, una recuperación simultánea de ambos mercados permitiría incrementar la producción, distribuir mejor los costos y fortalecer la actividad de las empresas.
El dirigente aclaró que los precios internacionales de la madera no necesariamente son desfavorables, pero que las condiciones internas obligan a trabajar sobre la eficiencia y la competitividad para sostener la presencia argentina en el exterior.
El desafío, en consecuencia, consiste en aprovechar las oportunidades internacionales sin descuidar la demanda nacional, que resulta fundamental para mantener en funcionamiento la industria.
Viviendas de madera: producir más y cambiar la percepción social
Rigal también destacó el potencial de la construcción de viviendas con madera, una alternativa que Corrientes busca impulsar mediante capacitaciones y el desarrollo de prototipos.
Consideró que esta iniciativa puede abrir un nuevo mercado para la producción forestal, generar trabajo y ofrecer soluciones habitacionales con buenas prestaciones.
El dirigente sostuvo que los avances tecnológicos y los tratamientos actuales permiten mejorar la calidad y la durabilidad de las construcciones, además de ofrecer ventajas en materia de aislamiento térmico.
En ese marco, consideró que Corrientes podría convertirse en una referencia para otras provincias, como Misiones y Entre Ríos, si logra consolidar una política de promoción de este tipo de viviendas.
Sin embargo, reconoció que el sector todavía tiene una tarea pendiente: comunicar mejor las posibilidades de la madera como material de construcción.
«Como forestadores nos dedicamos mucho más a difundir las plantaciones, la genética y los manejos de montes que a difundir para qué sirve el producto que estamos haciendo», admitió.
Rigal señaló que persiste una percepción cultural que asocia las casas de madera con construcciones precarias, pese a los avances tecnológicos y a los ejemplos de viviendas que demuestran otras posibilidades de utilización.
Por eso, consideró necesario intensificar las campañas de difusión, mostrar construcciones existentes y acercar información a la población para ampliar la aceptación de este sistema constructivo.
Una definición estratégica para el futuro forestal
El planteo de AFOA apunta a resolver un problema que trasciende a una sola actividad económica. Para Corrientes y las provincias vecinas, mejorar la logística significa contar con mejores condiciones para comercializar la producción, atraer inversiones y sostener los puestos de trabajo.
El desarrollo del transporte fluvial, la recuperación de la demanda interna y la promoción de nuevos usos para la madera aparecen, desde la perspectiva del sector, como tres ejes complementarios para fortalecer la economía regional.
La advertencia de Rigal es clara: la disponibilidad de materia prima y la demanda internacional no son suficientes si los costos impiden competir.
El desafío ahora pasa por transformar esas oportunidades en decisiones concretas que permitan aprovechar el río Paraná, mejorar la infraestructura y consolidar una cadena forestal con mayor capacidad de generar valor agregado, empleo y desarrollo para Corrientes y todo el nordeste argentino.