Carta Abierta de Empresarios Gastronómicos Curuzucuateños


Con agradecida sorpresa recibimos la decisión de la municipalidad de Curuzú Cuatiá de permitirnos retomar parcialmente las actividades gastronómicas en nuestra ciudad. 

Esta vez fuimos nosotros quienes, junto a otras pocas actividades, hemos pagado el mayor y más pesado costo de la pandemia. 

Agradecemos y acompañamos esta decisión, sabiendo que nuestra actividad es una más que se desarrolla en la pandemia pero que, para nada, como casi ninguna, es la responsable de la misma. 
Ha quedado demostrado que los contagios han sucedido en otros ámbitos y no en el de los restaurantes, cafeterías o bares, lugares en los que hemos adaptado protocolarmente nuestra actividad para evitarlos. 

De más está decir, que de esta actividad dependen cientos o miles de personas, que sin ella, quedarían nuevamente en una situación económicamente complicada, lo cual ya lo vivimos durante todo este tiempo de pandemia. 

Cada comercio gastronómico da trabajo directo a más de cinco personas e indirecto a más de ocho. 

Hoy, conforme al mapa de contagios, quedó demostrado que el peligro se encuentra en las fiestas clandestinas, reuniones sociales sin protocolo o reuniones familiares sin cuidados y en menor medida en la actividad comercial o el trabajo.

Sabemos que mientras muchos realizan una simplificación de la situación y critican severamente esta medida, nosotros, por el contrario, la apoyamos Y solicitamos que en el futuro, si existieran nuevos picos de contagio, no se acuda al cierre sistemático de nuestras pequeñas y medianas empresas locales, las cuales terminaran quebradas, sino que se acuda al sentido común, el cual siempre será en beneficio de todos.

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