Por Radiofmtotal
Trabajadores del servicio de remises manifestaron su preocupación por la difícil situación económica que atraviesa el sector, marcada por la caída en la demanda y el constante aumento de los costos operativos. Aunque reconocen que las tarifas actuales han quedado desactualizadas, aseguran que por el momento no se han aplicado incrementos debido a la escasa actividad.
Uno de los remiseros explicó que el último ajuste se realizó hace aproximadamente tres o cuatro meses, cuando la tarifa mínima pasó de 3.000 a 3.500 pesos. Desde entonces, el valor se mantuvo sin modificaciones, a pesar de que consideran que hoy la tarifa mínima debería ubicarse alrededor de los 4.000 pesos.
Según indicaron, una de las principales dificultades que enfrentan es la falta de gas natural en la ciudad, lo que obliga a trabajar únicamente con combustibles líquidos, generando costos mucho más elevados que en otras localidades que sí cuentan con este servicio. “Si uno compara con ciudades cercanas que tienen gas, la situación es distinta. Acá no tenemos esa posibilidad y eso encarece todo”, señalaron.
En cuanto al esquema tarifario que consideran necesario, explicaron que la tarifa mínima debería cubrir aproximadamente 1.100 metros —equivalente a unas diez cuadras— y que el kilómetro en ruta debería ubicarse en torno a los 1.200 pesos.
Los trabajadores remarcaron que el problema no se limita al combustible. Los aumentos en cubiertas, aceite, filtros y mantenimiento general del vehículo impactan directamente en los costos diarios. A esto se suma el incremento del costo de vida, que también afecta a las familias de quienes dependen de esta actividad.
Pese a esta realidad, muchos conductores prefieren no aumentar las tarifas por temor a perder los pocos viajes que actualmente se realizan. “No hay movimiento y eso nos frena. Si aumentamos demasiado, quizás la gente deja de usar el servicio”, comentaron.
La situación económica también golpea de lleno en los ingresos diarios. Un conductor con casi 20 años de experiencia relató que, tras jornadas que comienzan a las 5.30 de la mañana, apenas logra reunir unos 25.000 pesos por día, una cifra que muchas veces no alcanza para cubrir gastos básicos y mantener el vehículo en condiciones.
“En septiembre cumplo 20 años trabajando de esto, empecé en 2006, y es la primera vez que la estoy pasando tan mal”, expresó. Según explicó, actualmente no puede realizar algunos arreglos necesarios al automóvil e incluso tiene cubiertas compradas que todavía no pudo colocar por falta de recursos.
Ante este panorama, los remiseros aseguran que continúan evaluando la situación y no descartan revisar las tarifas en el corto plazo, aunque reconocen que el contexto económico y la baja demanda generan una gran incertidumbre para el futuro del sector.