Un operativo de rutina de la Policía Rural y Ecológica de Mocoretá terminó con una de las multas contravencionales más altas de los últimos tiempos en la zona. El procedimiento tuvo lugar sobre una ruta, cuando los efectivos interceptaron un camión que trasladaba hacienda desde Curuzú Cuatiá con destino a la provincia de Entre Ríos.
Al exhibir la documentación de tránsito, el chofer declaró el transporte de 34 animales bovinos. Sin embargo, la precisión de los uniformados al realizar el conteo físico reveló una realidad distinta: en el acoplado viajaban 40 animales, es decir, seis cabezas "sobrantes" que no figuraban en los papeles de respaldo.
Ante la irregularidad, se dio intervención inmediata a la Fiscalía local y se iniciaron actuaciones por infracción al Código de Faltas de la Provincia. La sospecha inicial de abigeato activó los protocolos de verificación de marcas y señales.
Horas más tarde, el propietario de la carga se presentó ante las autoridades con la documentación faltante. Tras el peritaje de la hacienda, se constató que las marcas coincidían perfectamente y que no se trataba de ganado robado, sino de una omisión administrativa del dueño al momento de despachar el cargamento.
A pesar de haber acreditado la propiedad de las vacas, la falta de la documentación obligatoria durante el tránsito no fue pasada por alto. Para poder liberar la unidad y continuar el viaje, el infractor debió abonar una multa de casi $2 millones de pesos.