Vecinos de Chacra Sur expresan preocupación por la posible ampliación de un feedlot y reclaman estudios ambientales


Un grupo de vecinos de la Primera Sección Chacra Sur de Curuzú Cuatiá manifestó su preocupación ante la posible ampliación de un feedlot ubicado en la zona desde hace más de quince años. Según señalaron, el establecimiento pasaría de albergar entre 300 y 600 cabezas de ganado a unas 2.300, lo que generó inquietud por los posibles impactos ambientales, sanitarios y sociales que podría ocasionar.

En una entrevista exclusiva a Radiofmtotal Nahuel Pocai, propietario de una chacra en el sector y uno de los vecinos involucrados en el reclamo, explicó que la preocupación surgió luego de tomar conocimiento sobre un cambio de propietarios y un proyecto de expansión del establecimiento.

“Sabíamos que el feedlot existía desde hace años, pero el problema aparece cuando nos enteramos de que pretenden aumentar considerablemente la cantidad de animales. Entendemos que una ampliación de esa magnitud debería contar con estudios ambientales y la correspondiente información pública”, sostuvo.

Más de 150 viviendas y una escuela en el área de influencia

Los vecinos aseguran que la realidad de Chacra Sur cambió en los últimos años y que ya no se trata de una zona aislada. Según un relevamiento realizado por los propios residentes, existen alrededor de 150 viviendas entre permanentes y de fin de semana, además de emprendimientos turísticos y comerciales en desarrollo.

También señalaron la cercanía de la Escuela “Misia Antonieta Vázquez”, donde concurren más de 80 alumnos, situación que incrementa la preocupación por eventuales efectos relacionados con olores, proliferación de moscas, roedores y posibles riesgos vinculados al manejo de residuos y efluentes.

“Hoy ya se perciben olores más intensos y presencia de insectos. Nos preocupa qué podría ocurrir durante el verano si el establecimiento alcanza la capacidad proyectada”, indicó Pocai.

Gestiones ante el Municipio

El reclamo comenzó formalmente el 22 de abril, cuando los vecinos presentaron una nota respaldada por unas 150 firmas ante la Municipalidad de Curuzú Cuatiá, solicitando información y una reunión con las autoridades.

Posteriormente, el 16 de mayo, representantes de la comunidad mantuvieron un encuentro con la intendente Verónica Espíndola en la Escuela Misia Antonieta Vázquez, donde expusieron sus inquietudes respecto de las habilitaciones y los controles correspondientes.

Según relataron, el 9 de junio recibieron una devolución oficial en la que se les informó sobre la existencia de documentación relacionada con autorizaciones comerciales y expedientes vinculados al establecimiento. Sin embargo, sostienen que aún desconocen si existen estudios de impacto ambiental que avalen una ampliación de la magnitud planteada.

Intervención de la Fiscalía

Ante la falta de respuestas consideradas suficientes por parte de los vecinos, el 8 de junio se presentó una denuncia ante la Fiscalía local.

De acuerdo con Pocai, el fiscal rural Guillermo Cañete tomó intervención en el caso y actualmente se encuentra realizando relevamientos y recopilando información en la zona para determinar el alcance de la situación y verificar la documentación correspondiente.

“Lo que buscamos es saber si realmente están dadas todas las autorizaciones y estudios necesarios para un emprendimiento de esta escala. No estamos en contra de la actividad productiva ni del trabajo, pero queremos garantías de que no habrá consecuencias para quienes vivimos allí”, expresó.

Reclaman transparencia y participación

Los vecinos remarcan que no buscan el cierre del establecimiento ni cuestionan la actividad ganadera en sí misma. El principal planteo apunta a obtener información clara sobre el proyecto, conocer los estudios técnicos realizados y participar en las decisiones que puedan afectar a la comunidad.

Mientras avanzan las actuaciones judiciales, aseguran que continuarán reuniéndose y visibilizando la situación para que el tema sea analizado con la profundidad que consideran necesaria.

“Queremos que toda la información sea pública y que se evalúen correctamente los impactos que una ampliación de este tipo podría generar sobre la salud, el ambiente y la calidad de vida de los vecinos”, concluyó Pocai.

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