El próximo aumento de las jubilaciones, que será del 2,1%, volvió a poner en el centro de la discusión la situación económica que atraviesan millones de adultos mayores en Argentina. El incremento, calculado en línea con la inflación, llevará la jubilación mínima a aproximadamente $498.591, apenas unos $8.800 más que el mes anterior.
En una entrevista exclusiva a Radiofmtotal la especialista previsional Mirta Tundis cuestionó que el incremento resulte suficiente para afrontar el costo de vida de los jubilados y advirtió que existe una marcada diferencia entre los ingresos previsionales y los gastos necesarios para cubrir las necesidades básicas.
“El costo de vida no es de $498.000”, sostuvo Tundis, quien estimó que una canasta básica para un jubilado, que incluya alimentación, medicamentos, servicios y transporte, podría ubicarse actualmente entre $1,8 y $2 millones.
La especialista también puso el foco en el impacto que tiene el precio de los medicamentos. Según explicó, muchos jubilados deben modificar la manera en que realizan sus tratamientos para poder afrontar los gastos. Algunos compran menos medicamentos, mientras que otros llegan a partir las pastillas o reducir las dosis para intentar que les alcancen durante todo el mes.
Tundis señaló además que la situación derivó en un fuerte crecimiento del endeudamiento entre los adultos mayores. Estimó que alrededor de 4 millones de jubilados tienen algún tipo de deuda, ya sea con bancos, tarjetas o billeteras virtuales, y que cerca de 500.000 se encontrarían en situación de mora.
El endeudamiento, según explicó, no responde necesariamente a gastos vinculados al ocio o al consumo, sino a la necesidad de cubrir cuestiones básicas. “Piden préstamos para pagar los alimentos y los medicamentos”, fue uno de los conceptos centrales de su análisis.
Otro de los fenómenos que destacó es el regreso de numerosos adultos mayores al mercado laboral. Tundis estimó que alrededor de 1,2 millones de personas mayores volvieron a trabajar, muchas de ellas en la informalidad, realizando actividades como ventas ambulantes o pequeños trabajos para complementar sus ingresos.
La especialista también alertó sobre las consecuencias que puede generar el acceso a créditos de alto costo a través de billeteras virtuales. Según indicó, algunas alternativas pueden aplicar tasas de interés extremadamente elevadas, lo que termina profundizando el problema cuando el jubilado no consigue afrontar las cuotas.
En este contexto, Tundis cuestionó el impacto social del ajuste y planteó que el debate no debería limitarse al porcentaje de aumento de las jubilaciones, sino centrarse en cuánto dinero necesita realmente un adulto mayor para vivir dignamente.
La discusión vuelve así a poner sobre la mesa una problemática que afecta especialmente a quienes dependen exclusivamente de sus ingresos previsionales: aun cuando las jubilaciones se actualicen de acuerdo con la inflación, el incremento mensual puede resultar insuficiente frente al aumento acumulado de los gastos esenciales.
Para millones de jubilados, el desafío continúa siendo el mismo: llegar a fin de mes sin tener que elegir entre comer, comprar medicamentos, pagar los servicios o endeudarse para cubrir las necesidades básicas.