El presidente de la Cámara de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires, Fernando Savore, advirtió sobre el fuerte impacto que la pérdida de poder adquisitivo está teniendo en los comercios de proximidad y aseguró que las ventas continúan retraídas.
En declaraciones a Radiofmtotal Savore sostuvo que los almacenes funcionan como un “espejo” de la situación económica de sus clientes: cuando el vecino tiene dificultades para llegar a fin de mes, el comercio también lo siente. En ese contexto, explicó que se profundizó la denominada “compra hormiga”, con consumidores que adquieren solamente los productos indispensables y realizan gastos de entre $7.000 y $8.000 por visita.
El dirigente señaló además que los aumentos mensuales, aunque individualmente parezcan pequeños, terminan generando un fuerte impacto acumulativo. Según ejemplificó, incrementos del 2%, 3% o 4% mes a mes pueden representar alrededor de un 15% acumulado, mientras que los salarios no acompañan ese ritmo.
Savore también cuestionó que la inflación oficial refleje la realidad cotidiana de los consumidores. Consideró que, si bien el índice puede resultar de una medición sobre el conjunto de productos, no necesariamente representa lo que ocurre con los artículos que las familias compran habitualmente, como arroz, azúcar, yerba, galletitas, café y lácteos.
“Todo es caro mientras el sueldo se baja”, resumió el dirigente, quien también puso como ejemplo el aumento del transporte y su incidencia sobre aquellos trabajadores que deben utilizar varios colectivos y trenes para trasladarse diariamente.
Las primeras marcas pierden terreno frente a las Pymes
Otro de los aspectos destacados por Savore fue el cambio en los hábitos de consumo. Según explicó, las primeras marcas están perdiendo participación frente a productos elaborados por pequeñas y medianas empresas, principalmente por la diferencia de precios.
Como ejemplo, mencionó que un pan lactal de primera marca puede llegar a los $6.000, mientras que uno producido por una PyME puede venderse alrededor de $3.000. Una gaseosa de primera marca de 2,25 litros puede rondar los $6.000, frente a unos $2.000 de una alternativa PyME.
La misma situación, señaló, se observa en arroz, mermeladas, fideos y productos lácteos.
Para Savore, el comercio de proximidad tiene una ventaja a la hora de detectar estos cambios porque mantiene un contacto directo con el consumidor y puede identificar qué productos dejó de comprar y cuáles pueden reemplazarlos.
Además, destacó el vínculo directo entre las PyMEs y los almacenes, ya que muchas veces la empresa entrega la mercadería directamente al comercio y recibe el pago de contado. De esta manera, según explicó, el productor obtiene recursos para continuar comprando insumos y pagando salarios, mientras que el comerciante consigue mejores precios y el consumidor accede a productos más económicos.
El dirigente consideró que esta dinámica está permitiendo que las marcas PyME ganen espacio en las góndolas y desplacen progresivamente a algunas primeras marcas.
Finalmente, cuestionó particularmente el precio del café y apuntó a la concentración del mercado: sostuvo que pocas empresas dominan ese segmento y afirmó que esa situación termina repercutiendo directamente en los precios que paga el consumidor.