La carne vacuna pierde lugar en la mesa de los argentinos: el consumo cayó 12%

El consumo interno de carne vacuna registró una fuerte caída durante los primeros siete meses de 2026. El promedio anual por habitante se ubicó en 46,3 kilos, casi 4,8 kilos menos que un año atrás. El especialista Miguel Schiariti atribuyó el escenario a una combinación de menor oferta ganadera, factores climáticos y pérdida de poder adquisitivo.

La carne vacuna, históricamente protagonista de la mesa argentina, atraviesa un nuevo escenario de retroceso en el consumo. Durante los primeros siete meses de 2026, el mercado interno recibió alrededor de 1,202 millones de toneladas, un 12% menos que en el mismo período del año pasado.

El dato también se refleja en el consumo por habitante: el promedio de los últimos doce meses cayó a 46,3 kilos anuales por persona, un 9,4% menos que en julio de 2025. En términos concretos, cada argentino consume actualmente casi 4,8 kilos menos de carne vacuna por año que hace doce meses.

En una entrevista excluisva con Radiofmtotal  Miguel Schiariti, titular de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), explicó que la situación no puede analizarse únicamente desde el mostrador, sino que tiene detrás varios factores que impactaron sobre la producción ganadera.

Uno de ellos fue el clima. Schiariti recordó que la sequía de 2023 afectó fuertemente a los rodeos durante un período clave para la reproducción. Posteriormente, durante 2024 y 2025, el exceso de agua volvió a generar dificultades en distintas zonas productivas.

El resultado fue una menor disponibilidad de hacienda y, consecuentemente, una presión sobre los precios.

Pero el otro componente central es el poder adquisitivo. Cuando la carne vacuna se encarece, el consumidor cambia de elección y busca proteínas alternativas que le permitan estirar el presupuesto familiar.

“Frente al mostrador, el cliente termina definiendo por el bolsillo”, fue la síntesis de Schiariti durante la entrevista.

La diferencia de precios entre las distintas carnes explica buena parte de ese cambio de comportamiento. Con el valor de un kilo de carne vacuna, una familia puede adquirir varios kilos de pollo o una cantidad considerable de carne de cerdo. Por eso, mientras el consumo de carne vacuna retrocede, pollo y cerdo ganan participación en la dieta de los argentinos.

Menos carne en el mercado interno, más exportaciones

El fenómeno adquiere otra dimensión cuando se observa el comportamiento de las exportaciones. Mientras el consumo interno se encuentra en uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas, las ventas externas continúan creciendo.

Entre enero y julio de 2026 se exportaron unas 487.200 toneladas de carne vacuna, un 8,8% más que en el mismo período de 2025.

Para Schiariti, la apertura de nuevos mercados puede representar una oportunidad para toda la cadena. Estados Unidos aparece como uno de los destinos estratégicos, especialmente por su demanda de carne magra destinada a la elaboración de hamburguesas.

El especialista explicó además que la competencia entre los grandes compradores internacionales, particularmente Estados Unidos y China, podría generar mejores condiciones para la industria exportadora argentina.

El desafío, sin embargo, pasa por lograr que esa mayor actividad exportadora también tenga un impacto positivo sobre el mercado interno y sobre los ingresos de los productores.

La ganadería busca recuperar stock

Otro de los aspectos destacados durante la entrevista fue el proceso de recuperación del rodeo. Luego de varios años complicados por factores climáticos, los productores comenzaron a retener vientres, una estrategia destinada a recuperar la capacidad reproductiva y aumentar progresivamente la cantidad de terneros.

Al mismo tiempo, se observa un incremento en el peso promedio de los animales enviados a faena, lo que permite producir más carne con una cantidad similar de hacienda.

La faena, de esta manera, comienza a mostrar una transformación: más kilos de carne por animal y una estrategia productiva orientada a recomponer el stock ganadero.

La macroeconomía, en el centro de la discusión

Para Schiariti, la recuperación definitiva del consumo de carne vacuna dependerá fundamentalmente de la evolución de la economía argentina.

El planteo es que no alcanza con que la carne tenga mayor disponibilidad: también es necesario que los salarios recuperen capacidad de compra.

La ecuación es sencilla: si los ingresos de las familias no alcanzan, el consumidor seguirá priorizando precio por encima de preferencias.

Por eso, el futuro del consumo de carne vacuna no depende solamente de la producción ganadera o del precio de la hacienda. También está directamente relacionado con la recuperación del poder adquisitivo, el empleo y los salarios.

La Argentina sigue siendo un país productor y exportador de carne, pero la fotografía del mercado interno muestra una realidad diferente: cada vez hay más argentinos que, frente al mostrador de la carnicería, deben elegir cuánto pueden comprar antes que cuánto desean comer.

Y ese cambio de hábito, que ya lleva varios años, comienza a dejar una marca profunda en la tradicional relación de los argentinos con la carne vacuna.
 

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