El consumo masivo volvió a mostrar señales de retroceso durante abril, incluso en un contexto de desaceleración inflacionaria. Desde el sector mayorista aseguran que la caída de las ventas golpea con fuerza al comercio y que muchos empresarios optan por absorber aumentos de costos para no seguir perdiendo clientes.
Así lo expresó Maximiliano Beigbeder, quien describió un panorama “muy duro” para la actividad comercial y reconoció que mayo podría cerrar con números preocupantes.
“Si cerramos 15 puntos abajo tenemos que festejar”, afirmó el referente empresarial al explicar que la falta de movimiento en las calles y en los comercios es cada vez más visible. Según indicó, la baja inflación es una realidad, aunque también está condicionada por la retracción del consumo.
En una entrevista exclusiva a Radiofmtotal Beigbeder señaló que muchos comerciantes deciden no trasladar plenamente las subas de costos para evitar una mayor caída en las ventas. “No trasladás porque si así no vendo, más caro menos todavía”, sostuvo, remarcando que las rentabilidades se reducen cada vez más mientras aumentan los gastos fijos.
El empresario explicó además que, pese a algunos incrementos recientes vinculados al combustible, gran parte del sector eligió contener precios. Sin embargo, advirtió que esta estrategia tiene un límite y que la preocupación crece ante el aumento de tarifas y costos operativos.
Con más de tres décadas de experiencia en la actividad, Beigbeder aseguró que el comercio argentino atraviesa una nueva etapa compleja, aunque diferente a otras crisis. En ese sentido, destacó que algunos sectores de la economía muestran resultados positivos, especialmente actividades vinculadas al campo y la energía.
“Hay sectores que están bien, pero no termina de derramar al ciudadano de a pie”, explicó. Según su visión, regiones vinculadas al petróleo o a la producción agropecuaria viven una realidad distinta a la del comercio minorista y mayorista.
Respecto de la comparación interanual, el dirigente señaló que muchas empresas todavía intentan recuperar niveles de ventas similares a los de 2022. “Es como si cuatro años no hubieran existido”, graficó al referirse al deterioro del consumo y la pérdida del poder adquisitivo.
También se refirió a las promociones comerciales como el Black Week, indicando que si bien algunas cadenas extendieron las ofertas para intentar sostener ventas, el impacto no alcanza para revertir la situación general.
Finalmente, Beigbeder sostuvo que el principal reclamo del sector pasa por la recuperación del poder de compra de la población. “La gente necesita pagar servicios, comprar alimentos y también poder darse algún gusto”, expresó.
Pese al escenario adverso, el titular de la cámara mayorista se mostró moderadamente optimista y consideró necesario que la recuperación económica llegue más rápido al consumo cotidiano para evitar nuevas complicaciones sociales y comerciales.