APICC advierte por la caída del consumo: “La gente se está autofinanciando para poder llegar a fin de mes”

La caída del consumo continúa siendo uno de los principales motivos de preocupación para comerciantes y pequeñas y medianas empresas. Desde la Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes (APICC) advierten que las familias están restringiendo sus compras, priorizando los gastos esenciales y recurriendo cada vez más al financiamiento para afrontar incluso productos de primera necesidad.

En una entrevista exclusiva a Radiofmtotal  Enrique Collante, referente de APICC describió un escenario complejo para el comercio y sostuvo que el deterioro del poder adquisitivo está directamente relacionado con el aumento de los gastos fijos, las tarifas y la presión impositiva.

“Se ha achicado el bolsillo de la gente”, explicó Collante, quien señaló que los hogares deben destinar una parte cada vez mayor de sus ingresos al pago de servicios como luz, agua, teléfono y educación.

Menos consumo y más endeudamiento

El retroceso del consumo se hace particularmente visible en rubros como indumentaria y calzado. Según el dirigente comercial, muchas familias dejaron de comprar productos que anteriormente podían adquirir con cierta frecuencia y ahora concentran sus ingresos en alimentación y obligaciones básicas.

A esto se suma el crecimiento del uso de tarjetas de crédito y planes de cuotas. Collante cuestionó especialmente las elevadas tasas de financiación y advirtió que el costo financiero termina convirtiéndose en una barrera para el consumo.

Uno de los datos que consideró más llamativos es que los consumidores comenzaron a financiar alimentos. “Es increíble que la comida se compre en tres cuotas. Nunca pasó en este país”, sostuvo.

Para el referente de APICC, este fenómeno demuestra que el endeudamiento de las familias no necesariamente está vinculado con gastos suntuarios, sino con la necesidad de sostener el consumo cotidiano.

La presión impositiva, otro obstáculo para el comercio

Collante también puso el foco en la elevada carga tributaria que afrontan los comerciantes argentinos y su impacto sobre los precios finales.

En comparación con países vecinos, sostuvo que la estructura impositiva argentina genera una desventaja competitiva para los productos nacionales frente a los importados.

Según explicó, esta diferencia de costos dificulta que el comercio local pueda competir en igualdad de condiciones con mercadería proveniente del exterior, especialmente cuando los consumidores buscan alternativas más económicas.

“Tenemos impuestos muy altos y realmente el bolsillo se achica y la gente deja de consumir”, afirmó.

Tarifas, salarios y pérdida de poder adquisitivo

El dirigente comercial aclaró que considera necesario avanzar en la actualización de tarifas y en el ordenamiento de la economía, pero planteó que el proceso debe alcanzar un punto de equilibrio.

Advirtió que, si una parte demasiado importante del salario queda destinada a impuestos, servicios y gastos fijos, el dinero disponible para consumir se reduce considerablemente.

En ese contexto, consideró que será difícil recuperar los niveles de actividad comercial mientras los ingresos familiares continúen perdiendo capacidad frente al costo de vida.

Algunos sectores resisten gracias a la financiación

No todos los rubros presentan la misma evolución. Collante destacó que existen actividades que mantienen cierto movimiento gracias a los planes de financiación.

Entre ellas mencionó la venta de motocicletas, impulsada también por el elevado costo del transporte y la posibilidad de acceder a cuotas.

La financiación, sostuvo, puede ser una herramienta positiva para el consumo siempre que las tasas sean razonables y estén en relación con los ingresos de las familias.

En cambio, cuando las tarjetas aplican intereses excesivamente elevados, el consumidor opta por postergar las compras y restringir sus gastos.

“La gente se está cuidando”

De cara a los próximos meses, Collante consideró que el consumo continuará retraído porque las familias incorporaron una conducta más prudente frente a la situación económica.

La prioridad, explicó, pasó a ser comprar lo necesario y evitar gastos que puedan esperar.

Aun así, el referente de APICC se mostró confiado en que la economía argentina pueda encaminarse hacia una etapa de mayor estabilidad. Consideró que el desafío será reducir la presión sobre los sectores productivos y comerciales, generar condiciones de competencia más equilibradas y recuperar gradualmente el poder de compra de los trabajadores.

El panorama inmediato, sin embargo, continúa marcado por la cautela: menos consumo, mayor utilización del crédito y familias que deben administrar cuidadosamente sus ingresos para afrontar una estructura de gastos cada vez más exigente.

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