En una entrevista exclusiva a Radiofmtotal la presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina, Alejandra Gómez, expresó su preocupación por la oficialización de la disposición 4714/2026 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, que amplía la lista de medicamentos que pueden adquirirse sin receta médica.
La dirigente explicó que esta es la tercera medida de este tipo en los últimos dos años y remarcó que un medicamento de venta libre no deja de tener riesgos. Señaló que estos productos pueden provocar efectos adversos, contraindicaciones e interacciones con otros tratamientos, por lo que insistió en la necesidad del asesoramiento de un profesional farmacéutico.
Además, advirtió sobre un anteproyecto de desregulación impulsado por el Poder Ejecutivo que contempla permitir la venta de medicamentos de venta libre fuera de las farmacias. Según sostuvo, esa combinación podría afectar la seguridad de los pacientes, al romper la cadena de trazabilidad y control que hoy garantiza el sistema farmacéutico.
Gómez recordó que en la década de 1990 la venta de medicamentos fuera de farmacias derivó en casos de falsificación, adulteración y circulación de productos ilegítimos, con consecuencias graves para la salud pública.
También señaló que, aunque el objetivo oficial es favorecer la competencia y reducir precios, el cambio de condición de un medicamento suele implicar que deje de estar cubierto por obras sociales y prepagas, por lo que el paciente termina afrontando el costo total del tratamiento.
Respecto de los criterios utilizados por la ANMAT, indicó que el organismo decidió reclasificar algunos medicamentos porque no registraron reportes de efectos adversos graves en los últimos cinco años. Sin embargo, aclaró que eso no significa que puedan ser utilizados sin precauciones o por cualquier persona.
Finalmente, informó que las entidades farmacéuticas de todo el país mantienen gestiones con legisladores para expresar su postura y defender que los medicamentos continúen siendo dispensados en farmacias, con el acompañamiento de un profesional que garantice su uso seguro y racional.