La crisis económica también golpea al sector librero y papelero. La Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA) declaró en septiembre la emergencia del sector, ante una caída que, según los datos mencionados durante la entrevista, alcanza al 41,5% en la facturación real y al 25% en la venta de ejemplares respecto de 2023.
En declaraciones exclusivas a Radiofmtotal, el presidente de la Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines, Daniel Iglesias López, describió un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la transformación de los hábitos de consumo, el avance de la digitalización y el incremento de los costos operativos.
Iglesias López explicó que los productos tradicionales de librería tienen cada vez menor peso dentro de la actividad comercial. Como ejemplo, señaló que la papelería comercial prácticamente desapareció en muchos negocios debido a la digitalización de archivos y documentos.
“La papelería comercial hoy no existe, no vende nada”, sostuvo.
También vinculó la situación con la caída de la natalidad y la consecuente reducción de la matrícula escolar. Según planteó, esto tendrá un impacto creciente sobre las librerías vinculadas al consumo escolar.
Otro de los problemas señalados fue la pérdida de valor de los productos frente al costo de vida. Iglesias López ejemplificó que un bolígrafo de entre $900 y $1.000 requiere vender alrededor de 15 unidades, según sus cálculos, para obtener una ganancia equivalente al precio de un café.
Menos temporadas fuertes de ventas
El comerciante sostuvo además que las tradicionales temporadas comerciales se fueron debilitando. Según su experiencia, ya no existe una temporada escolar como la que conocían años atrás y fechas como el Día del Padre o el Día de la Madre dejaron de representar un movimiento significativo.
Incluso los períodos de mayor venta, como Navidad, se concentran en pocos días y no alcanzan para compensar las dificultades del resto del año.
El stock como principal respaldo del comerciante
Iglesias López remarcó que los comerciantes deben ser extremadamente cuidadosos con el manejo del stock.
La digitalización provocó que productos como carpetas, índices, perforadoras, broches, papel y otros artículos vinculados al archivo y la impresión hayan perdido demanda.
“Una vez que te comiste el stock, fuiste”, graficó, al explicar que utilizar mercadería para afrontar gastos cotidianos puede convertirse en un problema si luego no se logra recomponerla.
Mercado Libre y la competencia por precio
Respecto del comercio electrónico, el dirigente cuestionó la idea de que las plataformas digitales sean las únicas responsables de la crisis de los comercios físicos.
Según su planteo, el problema aparece cuando la competencia se concentra exclusivamente en ofrecer el precio más bajo, porque los márgenes de rentabilidad resultan insuficientes para afrontar impuestos, alquileres, salarios y servicios.
También señaló que algunos comerciantes comenzaron a abandonar determinadas plataformas porque consideran que vender con márgenes demasiado reducidos termina afectando la rentabilidad.
Presión impositiva y costos fijos
Otro de los principales reclamos del sector está relacionado con los gastos operativos y la carga tributaria.
Iglesias López afirmó que, aunque reconoce algunas reducciones impositivas implementadas por el Gobierno nacional, en su actividad continúa afrontando impuestos nacionales, provinciales y municipales.
“Los gastos fijos no paran de subir y los ingresos van por la escalera”, resumió.
Para el dirigente, la elevada carga tributaria genera además una diferencia entre los comercios formalizados y quienes evaden impuestos, dificultando todavía más la competencia.
Una actividad que busca reinventarse
A pesar de la caída de las ventas, el sector intenta incorporar nuevos productos, diseños y modalidades comerciales para sostener la actividad. Sin embargo, Iglesias López advirtió que esa reconversión tiene límites cuando el consumidor dispone de cada vez menos dinero.
La entrevista dejó así un panorama complejo para las librerías y papelerías: menos demanda, cambios tecnológicos, caída de determinadas categorías de productos, menor cantidad de alumnos, consumidores con menor poder adquisitivo y costos fijos que continúan presionando sobre la rentabilidad.