Con un revisionismo histórico, con la palabra como una protagonista más, Yayo Cáceres brindó un recital en la vinoteca Soterraneo luego de recibir la condecoración de Ciudadano Ilustre de Curuzú Cuatiá por el Consejo Deliberante. Además, habló sobre su primera novela llamada “Serrradori”.
Por: Matias Sosa
Una noche templada en Curuzú fue testigo de un homenaje no solo a una persona que dedico su vida entera al arte (y no solo a nuestro país) sino que también presenció un revisionismo histórico hacia el chamamé y a la cultura guaraní dentro del territorio correntino. Declarado como ciudadano ilustre de la ciudad de Curuzú Cuatiá, Gerardo “Yayo” Cáceres se acerca a paso firme hacia el escenario montado en el patio de la vinoteca Soterraneo. Con la guitarra da inicio a un recital que de menor a mayor se fue tornando en un momento íntimo con el público presente.
El sonido de guitarras y acordeones cubrieron el patio con una tela de nostalgia, alegría y recuerdos, que hacían abrigar a las personas que se acercaron hasta la vinoteca para no perderse este instante. Jorge Güenaga (acordeón), Carlos Villalba (guitarra), Pablo Melgarejo (acordeón), Sebastián González (guitarra) y Juanjo Belaustegui (guitarra) fueron los músicos que acompañaron al protagonista. Además, estuvo presente Daniel Bolten quién aportó datos sobre la música chamamecera y el protagonista.
Mientras se interpretaban algunas canciones, en algunos momentos Yayo Cáceres y Daniel Bolten tomaron la palabra y fueron brindando datos sobre la historia de la música de la región. Su génesis en la cultura indígena, cómo fue mutando con la presencia de las misiones jesuíticas, la manera en que interpretan los chamameceros el acordeón y cómo lo hacen los europeos. Una noche donde la música y la palabra tuvieron un lugar fundamental. “Este es un recital en homenaje al chamamé”, aclaró Yayo Cáceres.
Solo faltaron algunos acordes para que las personas presentes conocieran muchas de las canciones, como en el clásico “La Calandria” o en una de las obras más destacadas de Cáceres como es “Marra”, de la misma forma hubo espacio para una canción inédita dedicada a Curuzú Cuatiá que también había sido presentada frente al Consejo Deliberante de la ciudad el día que fue consagrado como Ciudadano Ilustre.
El músico, director de teatro, escritor, entre otras profesiones, no visitaba la ciudad desde antes de la pandemia; es decir más de dos años. Está radicado en Madrid (España) donde dirige la compañía de teatro Ron Lalá. A pesar de ello explicó que siempre que vuelve hace algo y que está bastante en contacto y pendiente. Durante estos días estuvo presentando su primera novela “Serradori”, trata de una ficción en la cuál los protagonistas van a una guerra sin entrenamiento previo. Sin embargo, por más que sea una ficción uno de sus ejes es La Guerra de Malvinas. “Es una temática difícil, una temática dolorosa; una temática que creo no está terminada. La sociedad argentina me parece le debemos la disculpa a los ex combatientes por haber estado mirando el partido inaugural del Mundial mientras ellos estaban a los tiros”, afirmó.
Está novela surgió luego de la insistencia de un amigo de Yayo Cáceres y fue moldeada durante la pandemia, explicó que “estaba un poco raro anímicamente y entonces le prometí que si encontraba una idea que me pareciera satisfactoria iba a escribir”. Allí surgió “Serradori” y la forma en como contar la historia. “Luego que la terminé se la empecé a dar a amigos y a todo el mundo le pareció que estaba muy bien. Entonces me animé a publicarla”.
La noche iba llegando a su final, por último, Yayo Cáceres pidió al público que recomendaran alguna canción para interpretar, entre ellas fueron “Pelota de cuero”, “La Carmén” y una versión desde el alma de “Oración del remanso”. De sus primeros acordes en la guitarra, a ser este polifacético artista condecorado Cáceres manifestó que nunca soñó con esto. “Es bastante sobrecogedor porque yo tenía siempre la sensación, y solía decirlo incluso, que hay gente que te sigue mirando como si no te hubieras ido nunca. Como si el tiempo no hubiera pasado”.
El trabajo, la constancia, el buscar nuevos horizontes, son parte de esta persona que rescata los valores y la tradición de nuestra cultura. Yayo Cáceres lleva consigo a Curuzú y eso se nota con el solo hecho de ponerse a pensar que lleva más de 30 años viviendo en Europa y sin embargo su primera novela lleva el nombre de un ex combatiente de Malvinas. De alguna manera, cada persona que lea la novela en diferentes lugares, tendrá consigo en la memoria a Serradori, la Guerra de Malvinas, a los ex combatientes y a Curuzú Cuatiá.