El exfutbolista Juan Andrés Gómez nos abrió las puertas de su casa y revivió aquel título de River Plate, campeón de la Copa Libertadores 1996. Fue el único del plantel de Ramón Díaz que jugó en todos los partidos. “Era un equipo con mucha convicción”, dijo.
Desde que se fue a Buenos Aires con 17 años, sabía que regresaría a Curuzú Cuatiá. Hoy, a 25 años de haber alcanzado el título de campeón de América, el correntino Juan Andrés Gómez nos recibió en su casa y allí revivió sus mejores años en el fútbol argentino. Especialmente la noche del 26 de junio, cuando alzó la Copa Libertadores y fue importante en el equipo de Ramón Díaz.
¿Cuál fue tu momento clave en esa Copa?
El partido de ida en Lima, ante Sporting Cristal. Fue un partido tremendo recuerdo, el principal obstáculo que tuvimos y que perdimos 2-1. Nos pegaron un baile tremendo y el gol nuestro fue sobre la hora; Crespo paró con la mano una pelota larga y así pudimos descontar. Terminó ese partido y, en la cena, Francescoli dijo: “Hoy ganamos la Copa”, porque fue barato el precio que pagamos y sabíamos que de local le ganábamos a todos.
Después, hubo que ir a Chile…
Claro, y fue duro también, pero había mucha convicción en el equipo. En el partido ante los chilenos, después de un corner, yo punteo una pelota y sale para arriba, pega en el travesaño y se va afuera. Estuve cerca (risas). Sabíamos que íbamos a ser campeones de América.
En las finales, ¿fuiste suplente?
Sí, en Cali entré faltando pocos minutos, por Enzo, me acuerdo. Comencé la Copa como titular y hasta ir a Chile estuve entre los once.
¿Pero Ramón Díaz te cambió de posición?
En Chile me preguntó si podía jugar de cinco, porque Leo Astrada estaba lesionado. Entonces, le respondí: “Ramón, estoy para poner el hombro al equipo, pero pido que respetes mi puesto”. Le dije que iba al medio, pero que no le iba a rendir lo que venía haciendo de central. Jugué bien y la defensa también lo hizo, pero después volví al cinco titular. Nunca le reproché nada, tampoco tengo por qué hacerlo. Para la final, volvió Astrada, no se modifica la zaga y quedé suplente.
¿Qué importancia le das al título?
Mucha. Te puedo decir que el club que marcó mi carrera es la Real Sociedad, y ahí no gané ningún título. Te puedo decir ahora que tengo 50 años, que quedé en la historia. Muchos amigos de Curuzú van al museo de River y me mandan fotos en las que yo estoy, esa importancia le doy. También puedo decir que fui el único jugador que jugó los 14 partidos de esa Copa, así que fue muy importante. Para un futbolista como yo, teniendo al lado a todos los fenómenos que tuve, creo que ese título fue importantísimo.
Fue clave para lo que se venía…
Lo que más orgullo me da es el lugar que tuve en ese plantel y que de mí nunca podrán decir que me pesó la camiseta de River, sobre todo en esa copa. Muchas veces se trata de quitar valor a lo que consigue uno con tanto esfuerzo. En un River – Boca me dieron un premio Chamigo al mejor jugador, fui campeón de América y me vendieron a España, siendo en ese momento el jugador más caro del fútbol argentino.
Hubo un antes y un después…
Claro, se me abrieron muchas puertas. Semanas después de terminada la Copa, me llamó Davicce y cuando fui al club había dos propuestas concretas sobre la mesa, del Real Oviedo y del Real Sociedad, no conocía ninguno de los dos clubes, pero me terminé definiendo por Real Sociedad, del que tenía un poco más de referencias por el orden del club y por que la ciudad era muy linda. Finalmente, decidí bien, porque ese club y esa ciudad me iban a marcar para toda la vida.
¿Seguís en comunicación con algunos de ese River campeón?
Seguimos cada tanto encontrándonos, o en contacto. Pasaron tantos años y con caminos diferentes… pero los recuerdos nos juntan. De hecho, mi hijo Andoni está en San Pablo y fue el otro día hasta el Centro Deportivo y lo pudo ver a Hernán (por Crespo).
¿Qué pensás de ese plantel con muchas figuras?
Siempre digo que el fútbol es como la vida y tuve la suerte de caer en River en esa temporada que se ganó la Copa Libertadores de América. Han pasado muchas figuras en la historia del club que no tuvieron la suerte de ganar un título. Todo lo revivo más por mis hijos, porque yo soy dueño de mi historia.
Fue un plantel histórico, hay algunos de ellos que todavía siguen en River, como Enzo, con quien cada tanto nos mandamos mensajes.
¿River es parte de tu sentido de pertenencia?
Me siento parte de la historia, obviamente. Sentido de pertenencia y de agradecimiento, tengo hacia todos los clubes en los que estuve, pero puntualmente, por River, donde gané este título tan importante. Me pasó seguido que me saluden en la cancha, o el caso de sentarme en la platea de River con mis hijos y que se de vuelta el actor Nico Vázquez y me salude como un amigo más. Mis hijos no podían creerlo y me decían: ¡él te conoce a vos!. Yo lo saluda incrédulo y Nico me decía:
“A mi viejo le encantaba como jugabas”.Y son gratificantes los años …
Siempre, claramente. Pero yo estaba seguro de lo que era. Siempre fui con perfil bajo. Quizás algunas cosas para mí son más normales del otro lado del charco que acá en el país. Por ahí voy a Buenos Aires y no me conocen mucho.
El fútbol te dejó muchas cosas…
Me fui con 17 años de Curuzú, con los sueños y las ilusiones… años después vuelvo a donde partí y los recuerdos me llevan a decir “que loco, jugué acá, estuve en este estadio, al lado de tal”; y en situaciones como el llamado que recibí para que vaya a jugar el partido de leyendas del Atlético Madrid cuando se despedía el Vicente Calderón. Fui a ese partido y jugué con Zico, Ronaldinho, quien cuando lo cruzo me saluda y me dice “hola Juan”. Yo decía, este crack me leyó el nombre en la espalda (risas). Muy loco todo”.
¿En Real Sociedad pasaste tus mejores años?
En la temporada 1998-99 me dieron el premio al mejor jugador del equipo y tuve sobre la mesa propuestas concretas de ir al Milan y a la Juventus.
Y el amor mutuo nació cuando la gente de la Real decía que yo jugaba como una gloria del club, Periko Alonso, el papá de Xabi Alonso. Era un gran piropo, imaginate que Periko era el cinco de Barcelona cuando estaba Maradona, y estaba en la selección española. Así nació esa empatía, esa relación. Hoy hay gente de España que me llama y me pregunta si no me ofrecieron trabajar en el club.
Fuiste el primer capitán extranjero de la historia del club
Cuando llegué a la Real, el vestuario estaba dividido, y si mirás, en muchos clubes de Europa actualmente los argentinos son los líderes, son capitanes por carisma.
Eso me pasó a mi, simplemente intenté unir, hablé con varios y desde ahí me gané el respeto de todos. Nunca me sentí extranjero y el club me dio todo.
“Me sentí cerca de la Selección”
A fines de los ’90, el curuzucuateño Juan Gómez fue uno de los defensores argentinos más destacados. En el país y en España. Pero jamás tuvo un llamado del seleccionador nacional de turno (primero Passarella y después Bielsa). De todas maneras, siempre se sintió en condiciones para cumplir con alguna convocatoria: “Siempre digo lo mismo cuando me preguntan por qué no jugué en la Selección: si hay un entrenador que tiene la libertad de elegir los jugadores, ya no hay que hacer más historia, si querés el consuelo del tonto. Ahora, te puedo decir que siempre me sentí cerca de la Selección y sobretodo me sentí capaz de jugar en la Selección”.
Y agregó: “‘Es más, para el Mundial de Francia 1998 en el Real Sociedad lo tenía de técnico a Bernd Krauss y siempre me preguntaba:
‘¿No te llamó Passarella?, lo voy a llamar yo’. Pero nunca me llamaron”.
Cerró el tema: “Te puedo decir más: si tenés un producto, tenés que saber venderlo y muchas veces yo no sabía vender mi producto. Fui de mucho perfil bajo y en el Real Sociedad no hablaba con la prensa, quizás eso tuvo que ver”.
Fuente: diarioepoca.com