Panaderías advierten posibles aumentos y preocupación por la caída en las ventas

El sector panaderil atraviesa un escenario económico complejo y no descarta nuevos aumentos en el precio de los panificados. Si bien se habló de una posible suba cercana al 20%, desde el rubro aclararon que no existe un porcentaje definido y que cada panadería ajustará sus precios de acuerdo a su estructura de costos.

Así lo explicó en declaraciones a Radiofmtotal  el referente del sector, Juan Vamvakianos, quien señaló que las panaderías funcionan como pequeñas industrias donde cada empresario debe calcular sus propios costos. En ese sentido, remarcó que los incrementos no serán iguales en todos los comercios ni en todos los productos.

“El precio lo maneja cada panadero de acuerdo a sus costos. Algunos podrán aumentar un 10%, otros un 12 o un 15%. Depende también del tipo de producto, porque no todos llevan los mismos insumos”, indicó.

Entre los factores que más impactaron en los costos de producción, el referente mencionó el aumento de combustibles, la energía, los embalajes y especialmente las margarinas y grasas utilizadas en la elaboración de facturas y otros panificados. Como ejemplo, señaló que una caja de margarina que antes costaba alrededor de 65 mil pesos actualmente ronda los 85 mil.

A pesar de este escenario, desde el sector aseguran que los incrementos suelen aplicarse de manera gradual para evitar una caída mayor en las ventas. “El panadero trata de subir los precios de forma paulatina para no ahuyentar a los clientes, porque dependemos de la gente que compra todos los días”, explicó.

Justamente la disminución del consumo es una de las mayores preocupaciones. Según detalló Vamviakianos, la tradición de comprar pan o facturas continúa, pero en menores cantidades. “El que antes compraba diez facturas ahora compra ocho, o el que llevaba un kilo de pan ahora compra menos”, comentó.
El dirigente también señaló que la actividad debe sostener una estructura de costos elevada, con gastos de energía, personal e infraestructura que se mantienen incluso cuando las ventas disminuyen.

En relación al precio del pan, estimó que para que la actividad sea rentable el kilo de pan común debería costar “no menos de tres mil pesos”, aunque aclaró que el valor puede variar según el tipo de pan y la calidad de los insumos utilizados.

Finalmente, advirtió que la aparición de numerosos emprendimientos gastronómicos y elaboraciones caseras también genera una competencia creciente que impacta en la clientela de las panaderías tradicionales. En este contexto, el sector intenta sostener la actividad mientras busca adaptarse a una realidad económica cada vez más desafiante.

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