El consumo problemático y la importancia de pedir ayuda: la mirada de la psicología social

En declaraciones a Radiofmtotal la  referente de PsicoSocial Corrientes, sede Curuzú Cuatiá, Sandra Maurín abordar una problemática que atraviesa a miles de familias: los consumos problemáticos, la salud mental y el rol de la comunidad en la detección temprana y el acompañamiento.

Maurín explicó que PsicoSocial Corrientes es una sede del Centro PsicoSocial Argentino y que en Curuzú Cuatiá funciona desde hace tres años con una modalidad presencial, una característica distintiva respecto de otras sedes del país donde las capacitaciones se desarrollan de manera virtual.

Entre las propuestas de formación se encuentran los cursos de acompañante terapéutico, operador en adicciones y consumo problemático, inteligencia emocional, estimulación temprana y facilitador terapéutico, todos con una perspectiva de psicología social.

Uno de los aspectos destacados es que los estudiantes realizan prácticas en instituciones locales, gracias al acompañamiento de organismos y entidades que abren sus puertas para que puedan adquirir experiencia y, en muchos casos, acceder rápidamente a una salida laboral.

Durante la entrevista también se abordó el trabajo del psicólogo social dentro de grupos, instituciones y empresas. Maurín explicó que estos profesionales intervienen para detectar conflictos grupales, analizar los roles que asume cada integrante y favorecer una mejor convivencia y productividad, siempre trabajando de manera interdisciplinaria junto a psicólogos, psiquiatras, docentes y otros especialistas.

Respecto de los consumos problemáticos, sostuvo que no afectan únicamente a quien consume, sino a todo su entorno familiar. Señaló que muchas veces la persona que atraviesa una adicción expresa, a través del consumo, conflictos o sufrimientos que no logra comunicar con palabras.

"Las adicciones son, muchas veces, un modo de expresar lo que no se puede decir. Se busca adormecer un dolor, una angustia o un vacío emocional", explicó.

Maurín remarcó que existen distintos tipos de adicciones: a sustancias como el alcohol o las drogas, pero también a objetos, como las pantallas, o a vínculos afectivos, a través de la dependencia emocional.

En ese contexto, destacó el rol del operador en adicciones y de los acompañantes terapéuticos como agentes de transformación que brindan contención tanto a la persona que atraviesa el consumo como a su familia, entendiendo que la recuperación requiere del acompañamiento de todo el entorno.

Otro de los ejes de la charla fue la inteligencia emocional y la necesidad de aprender a reconocer las emociones propias y las de quienes nos rodean. Según explicó, muchas veces las personas manifiestan señales de sufrimiento que pasan inadvertidas por su entorno.

Asimismo, llamó a dejar de lado la frase "no te metas" y a comprometerse con quienes necesitan ayuda.

"Nadie está exento de atravesar una situación de este tipo. A veces una persona no puede pedir ayuda con palabras, pero sí lo hace con sus actitudes. Es importante observar, acompañar y acercarla a los lugares donde existen profesionales capacitados para asistirla", expresó.

Finalmente, reconoció que el camino de la recuperación no es sencillo y que pueden existir recaídas, pero insistió en que el acompañamiento familiar, comunitario y profesional resulta fundamental para que quienes deciden iniciar un tratamiento puedan sostener ese proceso y reconstruir su proyecto de vida.
 

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