El Intendente de Curuzú Cuatiá destacó el vínculo provincia- municipio, además de confirmar que va por la reelección. ECO prepara colectoras para concejales en la histórica ciudad. Se mostró confiado en la continuidad del Gobernador y la suya.
Un despacho que combina sobriedad y pertenencia política. Hay banderas en una de las paredes, hay cuadros en los cuales José Irigoyen posa junto a Ricardo Colombi, de quien fue secretario privado, y de Gustavo Valdés, a quien reconoce “ su capacidad para conducir un equipo de Gobierno”. Admitió que no fue fácil administrar con la crisis económica, emergencia sanitaria y una pandemia que obliga a tomar medidas antipáticas para la población.
En diálogo con los enviados especiales de época desgranó su experiencia al frente de la Comuna y su aspiración a continuar.
¿Cómo encontró la intendencia cuando asumió?
Pese a que había muchos problemas, siempre supimos lo que se debía hacer. Un indicador fue que me vi obligado a pedirle a Gustavo Valdés un adelanto de coparticipación para pagar los sueldos. Ese adelanto ya se devolvió y no tenemos deudas.
Logramos ordenar la Municipalidad con un programa de modernización que permitió mayor transparencia.
La experiencia como secretario privado de Ricardo Colombi, ¿lo ayudó…?
Por supuesto, ayudó a afrontar problemas, además el hecho de tener las vinculaciones necesarias para resolver cuestiones, la parte del desorden era importante en relación al personal comunal, había empleados contratados con un sistema nefasto llamado PROMUNI, con agentes que cobraban en negro y cifras bajas. Logramos revertir esa injusticia, ahora hay 200 personas en blanco con derechos.
¿Cómo fueron los primeros años?
El centro de nuestra gestión es cumplir con los servicios a los vecinos. Algo que nos costó poner en marcha porque hubo una desinversión de más de 20 años en el parque vial; al que encontramos muy deteriorado. Eso, en estos tiempos, es difícil volver a levantar.
Organizamos la compra de equipos para tener las herramientas para trabajar y al mismo tiempo mejorar los servicios.
Logramos repavimentar 22 cuadras de arterias fundamentales de nuestra ciudad y llegamos con asfalto a diversos barrios, avanzamos con un programa de enripiado y mejoramos más del 60% de las calles de tierras de los barrios del INVICO. Recién en 2019 pudimos aumentar la inversión porque terminamos de ordenar las cuentas.
¿Pudo cumplir con las expectativas que tenía cuando se postuló?
Muchas se cumplieron y las que no se pudieron concretar no fue por falta de trabajo, sino porque en estos tres años, como en todo el país, tuvimos que gestionar en medio de problemas económicos. En 2020 cuando creíamos que podíamos levantar cabeza, con una administración prudente y previsible, llegó la pandemia que nos obligó a usar la creatividad. Por ejemplo, esta ciudad que tiene mucha vida cultural y artística con festivales como el del Locro, el de Tarragó Ros; tuvimos que adaptarlos a la forma digital.
Por eso digo que el 2020 con la pandemia nos forzó a revisar proyectos, buscar nuevas ideas, definir prioridades sin bajar los brazos.
¿Cómo afronta los desafíos de la acción política en estos tiempos electorales?
Yo voy por la reelección como intendente y acompaño a Gustavo Valdés desde el principio. Es un hombre que le dio una buena continuidad a lo que hizo Ricardo Colombi, probó que puede gestionar la provincia en estos tiempos de adversidad y demostró su capacidad como conductor de un equipo de gobierno.
¿La alianza oficialista en Curuzú lleva colectoras?
Trabajamos en el armado electoral y definimos a Encuentro por Corrientes Curuzú Cuatiá, como un espacio plural en el que hay diversidad de opinión. A mí me toca liderar y debo trabajar para conciliar las diferentes opiniones porque consideramos que pensar distinto es correcto y necesario, porque a través del diálogo y el consenso se logran las mejores ideas.
¿Puede haber dirigentes de ECO que compitan con usted?
Hasta ahora no tengo novedad que haya dirigentes de nuestro espacio que aspiren a ser candidatos a intendente.
¿No va a ocurrir como en Capital que Canteros anunció que va por fuera de ECO?
Acá hay una filial de Proyecto Corrientes que hasta ahora es parte de ECO-Curuzú, no tenemos una comunicación efectiva al respecto y estamos esperando sus definiciones.
¿Otros partidos de ECO que quieran hacer una colectora?
Hay colectoras previstas para la categoría de concejales, que son varios partidos que proponen sus candidatos para el Concejo Deliberante.
La experiencia de gestión en medio de sucesivas crisis, ¿cambió las perspectivas que tenía?
Hay cuestiones en las que uno cambia ideas. Desde afuera se tiene una perspectiva y desde adentro es otra. La relación con las instituciones es la clave para lograr muchas cosas para la ciudad.
Le doy un ejemplo, con el Rotary Club hicimos varias corporaciones con las que se hicieron perforaciones para pobladores de parajes rurales, en la que ellos aportaban los fondos para comprar cañerías, construir las redes y las torres de agua y nosotros pusimos la mano de obra. Tarea conjunta con la que solucionamos ese problema a mucha gente y con esa colaboración se pudo hacer más en menos tiempo.
Sobriedad
Si bien la principal oficina del Palacio Municipal de Curuzú Cuatiá es amplia, está decorada con sobriedad. El escritorio del Intendente es de pequeñas dimensiones, un juego de living con historia, que combina con el estilo italiano de las construcciones del primer cuarto del siglo XX.
Además de los cuadros fotográficos que Irigoyen se tomó con los dos gobernadores, hay otro de estilo familiar ubicado detrás del sillón.
Completan el diseño la Bandera Nacional y de la ciudad cuyo lema es “Nació con la Patria”, en honor a su fundador Manuel Belgrano.
Controles por la pandemia
¿Cómo logró conciliar los controles por la pandemia y el descontento de los vecinos?
Hay un trabajo conjunto con las instituciones, Policía, hospital, entidades como la Sociedad Rural, Rotary Club, la iglesia católica y los pastores evangélicos. Hemos desarrollado diálogo y reuniones para acordar medidas restrictivas a aplicar en cada sector. Eso nos permitió tener resultados positivos.
Hubo luchas con la necesidad de conciliar la protección a la salud y el derecho de la gente a desarrollar sus actividades de la mejor manera posible.
Desde la Municipalidad entendemos que se debe poner equilibrio entre la protección a la salud y el impacto en los sectores económicos.
Cómo pegó la pandemia en el comercio?
Se sintió afectado, quizás no tanto como en otras ciudades porque siempre observamos la economía y tratamos de evitar restricciones masivas. Desde afuera, seguro, que se nos veía como muy estrictos, pero dentro de la ciudad, se trabajaba.
Después que hubo brotes y altos número de casos, tomamos las medidas de restricción y eso resintió algunos sectores como los deportivos y rubros afines, pero siempre mantuvimos el diálogo y el equilibrio con cada sector.
Hubo apoyo financiero y fiscales y siempre analizamos ese tipo de acciones.
Después de la pandemia ¿es posible pensar en recuperar esa siesta de pandorga y miel?
Es posible. Creo que todo con esperanza y con fe, se puede.
Basura: “Un antes y un después”
¿Cuál fue el primer gran problema que afrontó?
Tratamos de hacer lo mejor posible en resolver el problema de los residuos. Tenemos un antes y un después porque en 2017 existía un basural a cielo abierto. Al tercer día de asumir viajé a Corrientes para presentar un plan de salida. Ese vaciadero estaba a 200 metros del acceso y era un problema de salud pública.
Uno de los principales objetivos fue cerrar ese vaciadero y lo hicimos. Habilitamos la Planta de Manejo de Residuos (PLAMAR), con un relleno sanitario.
Se clasifica, se separa lo reciclable o se vende, o se le da otro tratamiento, y en el manejo de la recolección apuntamos a que los vecinos hagan la clasificación de sus residuos; algo que demanda mucho trabajo para crear conciencia ciudadana.
¿Cómo hacen con los residuos peligrosos?
Desde el año pasado con la llegada de la pandemia dispusimos una recolección diferenciada por el tema del COVID-19 y de los residuos biopatogénicos, de clínicas, hospitales y Centro Oncológico, y tenemos un convenio con firmas especializadas en el manejo y disposición final de estos desperdicios que necesitan un tratamiento diferente.
Presentamos un proyecto para centralizar en Curuzú el tratamiento de este tipo de residuos de localidades vecinas como Mercedes, Monte Caseros y otras más chicas, pero la crisis y la emergencia impidió avanzar en instalar un horno pirolítico, pero no perdemos la esperanza de lograrlo.
Instituciones y cultura local
¿Cómo es la vinculación de un pueblo que “nació con la patria”
y sus instituciones militares?
Tenemos muy buena relación con el Ejército.
La presencia institucional significa mucho para la ciudad, no sólo en el aspecto social y económico ya que la llegada de gente permite un intercambio que aporta diversidad cultural y una mayor integración.
¿Y el legado de Tarragó Ros?
Para nosotros es nuestro máximo exponente de la música. Creador de un estilo propio que identifica a Curuzú. Acabamos de hacerle un homenaje virtual que tuvo más de dos millones y medio de visitas. La directora de Cultura, Virginia Aguirre, supo articular con instituciones del mundo, de Sudamérica, con apoyo del Ministerio de Cultura de la Nación y acompañamiento del Área de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
No es menor lo que significa Tarragó Ros para nosotros, ya que hizo un enorme aporte para que el chamamé se conozca en el mundo y se convierta en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Imagínese el orgullo que tenemos los curuzucuateños.
La nota que puedo destacar es que Antonio Tarragó Ros (hijo), que se fue desde muy joven de la ciudad, hoy envió mensajes a la ciudadanía ya que le reconfortó ver el homenaje a su papá y que después de su alejamiento, se reconciliaba con el pueblo.
Fuente: diarioepoca.com