Tras un largo peregrinar de trámites, papeleos e incertidumbre, un grupo de trabajadores que se desempeñaba en el sur del país pudo regresar a Curuzú Cuatiá.
Pedro Sierra se dedica a la esquila y todas las campañas junto a su equipo de trabajo viajan al sur para cumplir con sus obligaciones. Este año, la particularidad de la cuarentena no les permitía volver, y estuvieron casi un mes a la deriva. Sumado a esto, este año debieron prestar servicio en Tierra del Fuego, una de las provincias más complicadas en cuanto al coronavirus.
“Llegamos a Tierra del Fuego el 11 de marzo, pocos días antes que se dicte la cuarentena, que dicho sea de paso en esa provincia comenzó antes, debido a la llegada de buques y cruceros con turistas”, explicó Pedro a Radiofmtotal
“Comenzamos en la Estancia San Julio y a medida que íbamos terminando junto a otros 8 compañeros íbamos cambiando de estancia para seguir esquilando”, sostuvo y agregó “en un momento determinado también sumamos a otros 4 esquladores que pertenecen al grupo del curuzucuateño Robaina que ya estaban desde hace tiempo en el sur”.
Una vez finalizada la tarea de la campaña, comenzó el peregrinar de los curuzucuateños. “Nos inscribimos en la página para tramitar el permiso de regreso a casa, y con el correr de los días la respuesta no llegaba”, relató.
“Nos dieron mil teléfonos de contacto, nos contactamos con mil personas distintas que nos prometían que iban a revisar nuestra situación, pero seguíamos sin respuesta”, recordó y añadió: “en uno de esos llamados telefónicos nos contactamos con alguien que revisó la página y nos dijo que ni siquiera aparecíamos en sistema”. “Si no nos querían atender, nos hubieran dicho que no desde un principio, y no nos hubieran tenido a la deriva 20 días”, se lamentó.
Finalmente, la provincia de Tierra del Fuego les extendió un permiso especial para que puedan regresar a casa. “Para ello tuvimos que pedir prestada la clave fiscal de una de las estancias donde trabajamos, información que es confidencial y que no te la da cualquiera, pero tuvimos suerte y nos hicieron el permiso”, recordó.
Luego de estar más de 20 días viviendo en uno de los campos donde trabajaron, los esquiladores pudieron llegar a la ciudad y ahora se encuentran cumpliendo la cuarentena.