Una encuesta nacional revela un escenario de creciente descontento social: el 50% de los argentinos asegura que ya no tolera más el ajuste económico, el 67% considera que el esfuerzo que realiza hoy no tendrá recompensa en el futuro y el 61% cree que el Gobierno no tiene capacidad para resolver los problemas del país.
Sobre estos datos habló el licenciado en Economía Sebastián Martínez, director de la consultora Dinámica Economía y Estrategia, quien sostuvo que el principal problema es la desconexión entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana de las familias.
Según explicó, si bien el Gobierno logró avances en materia de equilibrio fiscal y reducción de la inflación, esos resultados todavía no se traducen en una mejora del poder adquisitivo ni del consumo. "La situación económica del metro cuadrado de cada argentino está bastante más complicada que hace tiempo", afirmó.
Martínez señaló en declaraciones exclusivas a Radiofmtotal que el fuerte incremento de tarifas, los salarios rezagados y el crecimiento de la morosidad en los créditos familiares configuran un panorama preocupante. Indicó que los niveles de atraso en el pago de préstamos son los más elevados de las últimas dos décadas.
El economista también remarcó que sectores históricamente generadores de empleo, como la construcción, el comercio y la industria, atraviesan un período de fuerte debilidad. A su entender, la apertura de importaciones, el atraso cambiario y la elevada presión tributaria sobre las pequeñas y medianas empresas están afectando especialmente al interior del país.
Respecto del futuro, consideró que el Gobierno difícilmente modifique el rumbo económico, ya que responde a una visión ideológica que prioriza la reducción del Estado y el equilibrio fiscal. Sin embargo, opinó que mantener las cuentas públicas ordenadas podría convertirse en un legado que cualquier administración futura intentará preservar para evitar el regreso de altos niveles de inflación.
No obstante, advirtió que la estabilidad macroeconómica, por sí sola, no alcanza. "Al Gobierno le falta un plan de crecimiento", sostuvo, al considerar que sin inversión, obra pública y generación de empleo de calidad será difícil que las familias perciban una recuperación.
En relación con la reforma laboral, estimó que aún no produjo efectos significativos y que la pérdida de empleo de calidad responde principalmente al actual esquema económico.
Finalmente, Martínez aseguró que el mayor desafío no es únicamente bajar la inflación, sino lograr que esa mejora impacte efectivamente en los ingresos y en el nivel de vida de los argentinos. Mientras eso no ocurra, advirtió, el malestar social y el cansancio frente al ajuste seguirán creciendo.