RENATRE: prorrogan la compatibilidad de los planes sociales para trabajadores rurales temporarios

Roberto Brusser advirtió sobre las dificultades que atraviesan las economías regionales, la caída de los precios de la yerba mate y la pérdida de rentabilidad de la mandioca. También analizó los cambios laborales y su impacto en el empleo rural.

La prórroga de la compatibilidad entre los planes sociales y el trabajo rural temporario fue uno de los principales temas abordados en una entrevista con Roberto Brusser, referente del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), productor y dirigente agropecuario.

Durante una entrevista exclusiva a Radiofmtotal  Brusser explicó que la medida permite que los trabajadores rurales puedan incorporarse formalmente a las tareas de cosecha sin perder determinados beneficios sociales, una situación que durante años dificultó la contratación registrada en actividades que requieren una importante cantidad de mano de obra.

Según señaló, la problemática afectaba especialmente a las familias que dependían de prestaciones sociales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar. En ese contexto, sostuvo que la continuidad de la medida resulta importante para facilitar el empleo formal en las distintas campañas agrícolas.

Cambios en la contratación rural

Brusser también se refirió a las modificaciones introducidas en el régimen laboral agrario y a las dificultades que generaba la figura del trabajador permanente discontinuo, particularmente al finalizar las cosechas y convocar nuevamente al personal en la siguiente temporada.

De acuerdo con su explicación, los cambios en la normativa modificaron las condiciones de contratación y favorecieron la movilidad de los trabajadores temporarios, muchos de los cuales se trasladan entre provincias siguiendo los calendarios de cosecha.

El dirigente destacó, además, la importancia de la registración laboral para documentar los períodos trabajados y facilitar el reconocimiento de los aportes previsionales. No obstante, remarcó que la informalidad continúa siendo una preocupación para el sector.

Migración de trabajadores y crisis de las economías regionales

Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la salida de trabajadores rurales hacia otros destinos en busca de mejores ingresos y condiciones laborales.

Brusser mencionó la situación de Misiones, donde productores tuvieron dificultades para conseguir personal durante la cosecha de yerba mate. Según relató, algunas familias migraron hacia Brasil, mientras que otras se trasladaron a distintas regiones del país.

El referente del RENATRE vinculó este fenómeno con la caída de los precios de la producción y el aumento de los costos de vida, factores que, según indicó, deterioraron los ingresos de los trabajadores y afectaron la disponibilidad de mano de obra.

También describió el retroceso de la producción de mandioca. Explicó que, debido a la falta de rentabilidad, durante los últimos dos años se redujo la superficie plantada y algunas cooperativas elaboradoras de fécula trabajaron con niveles de producción cercanos al 30% de su capacidad. Para mantener el abastecimiento de sus clientes, algunas debieron recurrir a la importación de fécula desde Brasil y Paraguay.

En contraste, señaló que la yerba mate canchada argentina presenta actualmente precios inferiores a los de los países vecinos, aunque advirtió que los productores enfrentan plazos de cobro de hasta 120 días, una condición que complica su situación financiera.

Salarios rurales: diferencias entre actividades

Al analizar las remuneraciones, Brusser explicó que las distintas actividades agropecuarias cuentan con convenios y escalas salariales propias.

En el caso del sector yerbatero, afirmó que los salarios se encuentran aproximadamente un 27% por debajo de los correspondientes al peón general. Sin embargo, sostuvo que la caída del precio de la hoja verde limita la capacidad de los productores para afrontar nuevos aumentos.

Como ejemplo, indicó que un incremento salarial del 30% representaría apenas entre 20 y 25 pesos adicionales por kilo de yerba cosechada para el productor, mientras que en 2023 la remuneración por kilo se encontraba, según su comparación, cerca de los 400 pesos.

El dirigente describió este escenario como una dificultad para encontrar un equilibrio entre la mejora de los ingresos laborales y la sustentabilidad económica de las explotaciones.

Negociaciones salariales y perspectivas para 2026

En relación con las negociaciones laborales, Brusser explicó que, según su interpretación de los cambios normativos, se habilitaron mayores posibilidades de alcanzar acuerdos entre empleadores y sindicatos, incluso mediante negociaciones específicas por actividad o empresa.

También señaló que en algunas producciones, como los cereales y la carne, la situación es diferente y se registran acuerdos de actualización salarial. Mencionó un incremento del 5% aplicado en octubre al salario del peón general, aunque aclaró que la realidad varía considerablemente según la actividad y la región.

Finalmente, advirtió que las dificultades de la yerba mate también repercuten en otras economías regionales, como la actividad forestal, el tabaco y la producción vitivinícola.

Brusser sostuvo que los bajos precios y las dificultades para recuperar la rentabilidad condicionan las inversiones, la incorporación de tecnología y la renovación de plantaciones.

El panorama expuesto refleja los desafíos que enfrenta el empleo rural: garantizar la registración de los trabajadores, sostener los ingresos y preservar la actividad productiva en un contexto de fuertes diferencias entre las economías regionales.
 

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