El sector yerbatero atraviesa una situación crítica en Misiones y Corrientes, marcada por la caída del valor de la hoja verde, el avance de la concentración económica y la migración de trabajadores y pequeños productores hacia Brasil en busca de alternativas laborales.
Así lo señaló Marcelo Hacklander, productor Yerbatero y presidente de la asociación unión de agricultores de Misiones, durante una entrevista exclusiva con radiofmtotal. El dirigente cuestionó el actual funcionamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y sostuvo que el organismo dejó de cumplir el rol de protección de los productores primarios que tuvo durante buena parte de su historia.
Hacklander afirmó que el INYM actualmente está orientado principalmente hacia la industria y señaló que los productores y trabajadores rurales quedaron relegados. “No se ocupa de mirar a la primera parte de la cadena yerbatera”, sostuvo.
Uno de los aspectos más preocupantes, según el productor, es la migración laboral hacia Brasil. Explicó que ya no se trata solamente de tareferos que cruzan la frontera para conseguir trabajo, sino también de pequeños productores que deben abandonar temporalmente sus chacras para realizar tareas rurales y obtener ingresos que les permitan subsistir.
“Llegamos al punto límite donde todos estamos buscando esa posibilidad de salida de esta encrucijada”, manifestó.
Un precio que, según los productores, no alcanza
Hacklander cuestionó los valores actuales de la hoja verde y explicó que, sobre un precio cercano a los 230 pesos por kilo puesto en secadero, el productor debe afrontar distintos costos, entre ellos aportes laborales, tarefa y flete.
En ese esquema, aseguró, el margen que queda para el productor prácticamente desaparece.
Por eso planteó la necesidad de establecer un precio mínimo vinculado a los costos reales de producción y acompañado por un margen razonable de rentabilidad.
También sostuvo que históricamente el valor de la materia prima representaba aproximadamente entre el 10% y el 15% del precio del paquete en góndola. Tomando como referencia un paquete de yerba de unos 4.000 pesos, consideró que la hoja verde debería ubicarse alrededor de los 400 pesos por kilo para lograr una distribución más equilibrada dentro de la cadena.
“No somos el eslabón más débil”
El dirigente describió la situación como una disputa dentro de una cadena en la que productores y trabajadores terminan enfrentándose por una porción cada vez más pequeña de la renta.
En ese sentido, remarcó que mejorar el ingreso del productor también permitiría mejorar la remuneración de los tareferos y reduciría el incentivo para buscar trabajo fuera de la región.
La preocupación central es que la crisis termine provocando una mayor concentración de las tierras y de la producción en pocas manos.
Hacklander advirtió que, si los pequeños productores continúan abandonando la actividad, en el futuro el mercado podría quedar dominado por un número reducido de empresas o productores con capacidad para determinar los precios.
Críticas al Gobierno nacional
El productor también cuestionó la política de desregulación impulsada por el Gobierno nacional y puso como ejemplo a Estados Unidos, donde —según sostuvo— existen mecanismos de regulación y protección de la producción agropecuaria.
Además, criticó el aumento de los costos que enfrentan los productores, especialmente el combustible, mientras el valor recibido por la yerba continúa perdiendo rentabilidad.
“Nosotros estamos pagando un combustible de más de 2.500 pesos y nuestro producto cada vez más barato”, afirmó.
También cuestionó que durante la reciente reunión de gobernadores del Norte Grande, realizada en Posadas, la problemática yerbatera no haya ocupado un lugar central, pese a la importancia económica y social de la actividad para Misiones y Corrientes.
Según sus cálculos, Misiones produce alrededor de 700 millones de kilos de hoja verde por año, por lo que consideró que la actividad representa un movimiento económico de enorme importancia para la provincia.
Una crisis con antecedentes en los años 90
Hacklander recordó que el sector ya atravesó una crisis profunda durante la década del 90, cuando desapareció la Comisión Reguladora de la Yerba Mate.
Según explicó, aquella situación derivó posteriormente en protestas y tractorazos que terminaron impulsando la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
Para el productor, la situación actual guarda similitudes con aquel período, porque considera que el organismo perdió parte de su función de protección de la producción primaria.
El problema de los tareferos
Durante la entrevista también se abordó la situación de los trabajadores rurales. Hacklander señaló que los valores que reciben los tareferos son insuficientes para garantizar ingresos adecuados y vinculó esta realidad con la migración hacia Brasil.
A su entender, la solución no pasa simplemente por aumentar el precio de la yerba en las góndolas, porque el consumo interno también está condicionado por la pérdida de poder adquisitivo de los argentinos.
Por eso propuso trabajar en nuevos mercados y estrategias para incrementar el consumo, y recordó iniciativas como el proyecto de incorporar el mate en las escuelas para acercar el producto a nuevas generaciones.
La conclusión del dirigente fue contundente: la crisis no afecta únicamente al productor yerbatero, sino a toda la cadena, desde el tarefero hasta la industria, y puede terminar generando consecuencias sociales y económicas de largo plazo para Misiones, Corrientes y toda la región.