El consumo cambia de rumbo: crecen las ventas de electrónica, pero caen los alimentos y bebidas en los supermercados

Mientras algunos sectores del comercio muestran señales de recuperación impulsadas por las compras en cuotas y el consumo estacional, los supermercados continúan enfrentando un escenario de ventas deprimidas en los productos de consumo diario. Así lo afirmó en declaraciones a Radiofmtotal Ricardo Cáceres, referente de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), quien describió un cambio en los hábitos de compra de las familias argentinas, marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el mayor endeudamiento.

Cáceres explicó que, si bien la comercialización de artículos electrónicos, los gastos vinculados a las vacaciones y las fechas especiales generan un movimiento puntual, esa recuperación no se traslada al consumo masivo. "El problema es que los ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes y muchas familias recurren a la tarjeta de crédito para cubrir gastos básicos. Después aparecen los intereses y el endeudamiento se hace cada vez más pesado", señaló.

Uno de los cambios más notorios es la forma de comprar. Según el dirigente, los consumidores dejaron de hacer una compra grande semanal y ahora concurren tres o cuatro veces por semana para adquirir únicamente lo indispensable, controlando cada peso que gastan.

En las góndolas también cambió la composición de las ventas. Los productos más económicos, como fideos y pastas secas, sostienen la demanda porque siguen siendo una alternativa accesible para las familias. En cambio, los lácteos, las bebidas y otros artículos de mayor valor muestran una caída en el volumen de ventas.

Otro dato que destacó es la disminución del consumo de carne vacuna. Atribuyó esta situación tanto a la pérdida del poder de compra como al cambio de hábitos alimenticios que dejó la pandemia, con una mayor incorporación de carne de cerdo, pescado y verduras en la dieta. La menor demanda, aseguró, incluso comenzó a reflejarse en algunas bajas de precios.

El panorama tampoco es sencillo para los pequeños supermercados y autoservicios, que deben afrontar alquileres, salarios y mayores costos de funcionamiento con un nivel de ventas que no logra recuperarse. Por ese motivo, el sector apuesta a promociones y jornadas especiales de descuentos para incentivar el consumo.

A pesar de las dificultades, Cáceres consideró que existe una expectativa de mejora hacia fin de año si la inflación continúa desacelerándose y los ingresos comienzan a recuperarse. Sin embargo, advirtió que la recuperación será gradual porque "las necesidades de la gente avanzan mucho más rápido que cualquier plan económico".

La radiografía del sector refleja una realidad que atraviesa a miles de hogares: el consumo no desapareció, pero cambió de prioridades. Hoy las familias administran con mayor cuidado cada compra y privilegian los productos esenciales, mientras postergan o reducen aquellos gastos que consideran prescindibles.

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