La subsecretaria de Seguridad de la provincia, Ingrid Jetter, se refirió a la situación generada por amenazas en establecimientos educativos de Corrientes y explicó cómo se está trabajando desde el área junto con la Policía y la Justicia.
En declaraciones exclusiva a Radiofmtotal Jetter señaló que el fenómeno no es exclusivo de la provincia, ya que situaciones similares se registraron tanto en Argentina como en Chile.
Según explicó, en Corrientes los primeros casos comenzaron a detectarse el viernes de la semana pasada. “Son prácticamente las mismas amenazas, con palabras muy similares, que en muchos casos aparecieron escritas en los baños de los colegios. Ante esto se actuó rápidamente porque algunos directivos realizaron las denuncias y el tema se judicializó”, indicó.
La funcionaria detalló que actualmente existen 31 escuelas del interior con causas judicializadas y alrededor de 20 casos en la capital provincial. En la mayoría de las situaciones, los autores fueron identificados y se trata de estudiantes menores de edad.
“En muchos casos se pudo llegar a los autores a partir de publicaciones en redes sociales o en grupos de WhatsApp. Siempre hay algún alumno que avisa a un tutor y ese tutor realiza la denuncia, lo que permite iniciar la investigación”, explicó.
En cuanto al procedimiento, señaló que se realizan investigaciones que incluyen análisis de publicaciones en redes, citaciones a los padres y, cuando corresponde, allanamientos ordenados por la Justicia.
Situación en Curuzú Cuatiá
Respecto a la ciudad de Curuzú Cuatiá, Jetter confirmó que dos establecimientos educativos se encuentran con causas judicializadas, entre ellos el Colegio Secundario Barnidio Sorribes y la Escuela Técnica Nº1.
Además, mencionó un hecho reciente ocurrido en el colegio Sorribes, donde un alumno habría concurrido al establecimiento con un arma que posteriormente se determinó que era de juguete.
“El caso igualmente fue caratulado como intimidación pública. Se realizaron allanamientos y se encontró el arma de juguete. En otros procedimientos vinculados a estas amenazas también se hallaron proyectiles o armas en domicilios particulares que fueron secuestradas por no contar con la documentación correspondiente”, precisó.
Impacto en la comunidad educativa
La subsecretaria remarcó que, aunque en muchos casos las amenazas pueden haber sido una broma o un desafío entre estudiantes, desde el Estado se las toma con total seriedad.
“Esto generó mucho temor en la comunidad educativa. Hubo chicos que tuvieron miedo de ir a la escuela, docentes que no sabían cómo actuar e incluso establecimientos que suspendieron clases o registraron muchas inasistencias”, sostuvo.
El rol de las familias y la escuela
Jetter también destacó la importancia del acompañamiento de padres y docentes para prevenir este tipo de situaciones.
“Los padres tienen una responsabilidad muy importante. Deben estar atentos a lo que les cuentan sus hijos y, si saben que algún compañero piensa hacer algo así, avisar inmediatamente a la escuela”, expresó.
Al mismo tiempo, subrayó que el clima institucional dentro de cada establecimiento educativo puede influir en la prevención. “Cuando hay directivos y docentes comprometidos, que escuchan a los alumnos y actúan frente al bullying o los conflictos, hay menos probabilidades de que ocurran estos hechos”, concluyó.