Con las alpargatas sobre la tierra

La historia de alpargatas Ko’e es atractiva y cautivante. Una familia de Curuzú hizo realidad un sueño que se consolidó con la ayuda del programa Hecho en Corrientes. 

Por: Daniel Collinet - REPÚBLICA DE CORRIENTES 

María del Carmen y su familia están en Curuzú. Y son integrantes de esa particular fauna de emprendedores que no se quedan con el bonito discurso de los manuales empresariales o las declaraciones de gurúes. Ellos hacen. Construyen. Se plantean objetivos. Y avanzan en la búsqueda de clientes satisfechos.

A estos últimos jamás los dejan descalzos. Sencillamente, porque producen algo tan nuestro y casi básico  como son las alpargatas. Que primero fueron de campo y hoy, un producto de culto que acompaña a pasarelas y vidrieras exclusivas. Una gran idea, cierta vez, tomó forma de calzado. Y ahora es Ko'e: una más de las marcas nuestras, que lleva el sello de Hecho en Corrientes.

Las alpargatas Ko'e nacieron casi de casualidad en el año 2004. Hasta entonces, María del Carmen Lemos (la hacedora de esta fantástica idea) vendía cuero. Pero como en todas las historias que están marcadas por un destino diferente, alguien le aconsejó a esta curuzucuateña que vea la forma de fabricar alpargatas.

Y ese cuero, desde entonces, tomó forma de calzado, aunque la bonita propuesta se vio limitada de algún modo por lo difícil del proceso productivo. Es decir, si se quería aumentar el volumen, haría falta mucho más que la voluntad de unas pocas manos. Ante esta realidad, la emprendedora comenzó a trabajar sobre otros materiales que le permitieron poner a su producto mucho más cerca. Y entonces, la lona se vuelve solución y propuesta innovadora para un producto  que pronto conseguiría nuevos adeptos.

La marca, hoy

Ko'e no es una marca cualquiera. Hay detrás, una familia que se animó a desarrollar un negocio que aún en estos tiempos sigue floreciente. Y el secreto está en el diseño, en la exclusividad de la cual se jacta su creadora.

María del Carmen sabía que debía darle una identidad a lo suyo. "Primero imprimíamos una k sobre el cuero. La sellábamos, del mismo modo en que se marcan a los animales". Pero  más adelante, la idea de darle una identidad más nuestra trajo el amanecer al nombre que hoy posee. 

El diseño es un factor clave para la venta. Su particularidad hace que más gente quiera lucir estas alpargatas que a todo el mundo le calza bien. Y no es exagerado el decir todo el mundo, porque hoy Ko'e tiene clientes en la provincia, en el sur del país, e incluso en Los Ángeles, donde una fanática de la línea adquiere anualmente varios modelos de este cómodo calzado.

Si bien gran parte de lo hecho por Ko'e hasta ahora se dio más por olfato o intuición, quienes hoy están detrás de la marca (la emprendedora, su esposo, su hija y su hijo) saben que la capacitación es fundamental. En esto, mucho tiene que ver el programa Hecho en Corrientes, lanzado oportunamente por el Gobierno provincial.

Dice María del Carmen que hoy sabe de la importancia de registrar el nombre. Y también busca la forma de poder participar, a futuro, de cursos y capacitaciones  que puedan serle de gran utilidad a la empresa familiar.

María del Carmen le agradece al gobernador, Gustavo Valdés, porque desde su gestión se sucedieron varios acontecimientos que sirvieron para que Ko’e pueda finalmente despegar y crecer. Y ríe ella cada vez que ve al mandatario con un barbijo de su producción. 

"Hoy sumamos tapabocas de Ko’e a la entrega de las alpargatas. Es un aporte en medio de la pandemia. Como también las bolsitas exclusivas en las que ponemos los calzados".

Ni más ni menos que saber ver y aprovechar las oportunidades. De eso se trata. Darle un plus a la oferta que, en el caso de estos calzados, hoy se limita prácticamente en su totalidad al canal de venta virtual. A través de las redes, uno hace la compra y recibe en su domicilio el modelo elegido.

Sumamos tapabocas 
de Ko'e a la entrega 
de las alpargatas. Es 
un aporte en medio 
de la pandemia” 

El futuro de Ko'e

Actualmente, la empresa produce unos mil calzados al mes. Pero su intención es crecer. Así como alguna vez las Ko’e se hicieron más conocidas por estar en ferias artesanales y en Puro Diseño, su creadora imagina a lo lejos y pospandemia, visitar otros espacios feriantes, pero ya fuera del país y en otros continentes. Y por qué no, ver que los principales shoppings del país le abren un espacio a la marca.

Quizás el deseo no esté tan lejos de volverse realidad. Por lo pronto, María del Carmen sigue cosiendo, junto a su equipo y alguna poca maquinaria, del mismo modo de siempre. Y dando pasos firmes. Como los que puede y debe dar cualquiera que calce un buen par de Ko'e.

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