Un laboratorio público santafesino es el primero en producir un medicamento para a interrupción del embarazo

Escucha la entrevista con la directora del Laboratorio, Élida Formente

Se trata del Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF), que produce “mifepristona”, una especialidad medicinal que, al ser combinada con el misoprostol, garantiza mayor eficacia y seguridad en la interrupción voluntaria del embarazo.

“Este laboratorio público, es el primero en toda Latinoamérica en producir este tipo de medicina, lo que implica un gran avance científico y un esfuerzo enorme”, señaló la directora del Laboratorio, Élida Formente, en declaraciones exclusivas a Radiofmtotal.

Formente señaló que “ la posibilidad de que un laboratorio público avance en laproducción de mifeprostona, Asegura el acceso con un menor costo, teniendo además una importante injerencia en la formación de precio. Estamos hablando, en definitiva, de soberanía sanitaria, lo cual tiene una implicancia directa en la cotidianidad de las personas, en términos de, por ejemplo y como mencioné, de costo y acceso. Creo que hoy más que nunca es importante poner en valor lo público”.

“La mifepristona al combinarse con el misoprostol agrega una mayor eficacia a la complejidad que ya implica un aborto. Nadie quiere llegar un aborto y cuando se llega, por las razones que sea, en muchos casos es de manera compleja en términos de salud. Por lo cual poder facilitar esa práctica es motivo de celebración. Este desarrollo le agrega mucha más seguridad: es más eficaz, con menos riesgos para la salud de la persona gestante, menos dolores y menos efectos secundarios”, explicó la especialista.

“En el 2020, cuando asumimos con el gobierno de Omar Perotti, surgió la necesidad de trabajar en este sentido. La presencia de paridad en el directorio del Lif, la lucha de mujeres y que se transforme en ley la interrupción del embarazo, fueron factores que se combinaron y que consolidaron el trabajo que veníamos desarrollando, y allí comenzamos a trabajar con la mifeprostona, fue un proceso largo”, recordó.

“Fue un trabajo muy intenso, de innovación y desarrollo (I+D), realizado 100% en el laboratorio desde cero. Cuando empezamos a averiguar, el ANMAT no tenían conocimiento de por qué nunca nadie había pedido la inscripción de esta droga, así que no había una fórmula determinada ni un medicamento de referencia sobre el cual producir”, sostuvo.
 

 

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