El médico cardiólogo y deportólogo Alejandro Amarilla explicó los cambios en la evaluación del riesgo cardiovascular, la importancia de una alimentación saludable y la necesidad de realizar actividad física con orientación profesional. También advirtió sobre los riesgos de automedicarse para bajar de peso.
En una entrevista exclusiva con Radiofmtotal el doctor Alejandro Amarilla, médico cardiólogo y deportólogo, y jefe de Rehabilitación Cardiovascular del Instituto de Cardiología de Corrientes, abordó diferentes aspectos relacionados con la prevención de enfermedades cardiovasculares y la adopción de hábitos saludables.
Durante la charla el profesional explicó cómo interpretar los valores de presión arterial, por qué la obesidad debe abordarse como una enfermedad y qué precauciones deben tenerse en cuenta al iniciar una actividad física.
Presión arterial: la importancia de evaluar cada caso
Amarilla señaló que los valores de referencia en medicina se revisan periódicamente a partir de nuevos estudios científicos. En ese sentido, aclaró que una presión arterial de 120/80 mmHg continúa siendo una referencia de normalidad, mientras que los valores iguales o superiores a 140/90 mmHg requieren evaluación por posible hipertensión arterial.
Sin embargo, remarcó que las cifras intermedias, especialmente cuando la presión sistólica se encuentra entre 120 y 140 mmHg, deben analizarse teniendo en cuenta las características de cada paciente.
“Si una persona tiene una presión de 135 y además tiene diabetes u otro factor de riesgo elevado, estamos frente a una situación que requiere una evaluación particular”, explicó.
El cardiólogo destacó que no alcanza con observar un número aislado: es necesario considerar los antecedentes médicos, los factores de riesgo y la situación general de cada paciente para determinar si necesita tratamiento.
También explicó que la presión arterial varía naturalmente a lo largo del día por los ritmos biológicos, el sueño y los niveles de actividad. Por eso, recomendó realizar las mediciones en condiciones similares y seguir las indicaciones del profesional tratante.
Alimentación saludable para prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la relación entre la alimentación y la salud cardiovascular.
El especialista advirtió que el consumo habitual de productos ultraprocesados, ricos en azúcares, grasas y harinas refinadas, desplazó en muchos casos a los alimentos naturales.
Frente a esta situación, recomendó aumentar el consumo de frutas, verduras y otros alimentos frescos, además de adoptar un patrón alimentario similar al de la dieta mediterránea, que prioriza los alimentos poco procesados y utiliza aceite de oliva como una de sus principales fuentes de grasa.
Según explicó, modificar los hábitos alimentarios puede contribuir significativamente a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La prevención, sostuvo, no depende exclusivamente de los medicamentos. La alimentación constituye una herramienta fundamental para cuidar la salud, especialmente en personas con hipertensión, sobrepeso, diabetes u otros factores de riesgo.
Obesidad y sedentarismo: un problema que va más allá de la voluntad
Durante la entrevista también se analizó el aumento del sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo. Amarilla sostuvo que los cambios en el entorno social y en los hábitos cotidianos favorecen estos problemas.
Explicó que, mientras durante gran parte de la evolución humana conseguir alimentos requería un importante gasto energético, en la actualidad la comida está disponible de manera permanente y muchas actividades cotidianas demandan menos movimiento físico.
A esto se suma la amplia disponibilidad de productos ultraprocesados, diseñados para resultar muy atractivos al paladar y favorecer su consumo frecuente.
El profesional consideró que estos factores ayudan a comprender por qué la obesidad no debe interpretarse simplemente como una cuestión de falta de voluntad individual.
“La obesidad hoy es una enfermedad”, afirmó, al remarcar que necesita un abordaje integral y acompañamiento profesional.
En ese sentido, explicó que el tratamiento puede incluir cambios sostenibles en la alimentación, actividad física adaptada, apoyo conductual y emocional y, cuando corresponde, tratamiento farmacológico.
Medicamentos para bajar de peso: siempre bajo supervisión médica
Consultado sobre los medicamentos para tratar la obesidad que ganaron popularidad en los últimos tiempos, el cardiólogo insistió en que deben utilizarse únicamente bajo indicación y seguimiento médico.
Señaló que los tratamientos farmacológicos pueden ser herramientas útiles para determinados pacientes, pero que su indicación depende de una evaluación individual, de los antecedentes clínicos y de los posibles efectos adversos.
Asimismo, advirtió sobre los riesgos de recurrir a dietas extremadamente restrictivas, eliminar grupos completos de alimentos o iniciar tratamientos por cuenta propia.
El especialista recomendó trabajar con profesionales capacitados en nutrición y obesidad para diseñar estrategias sostenibles que permitan reducir el peso y mantener los resultados a largo plazo.
También alertó sobre la recuperación del peso perdido cuando se implementan medidas difíciles de sostener en el tiempo.
Actividad física: la importancia de una prescripción adecuada
En el tramo final de la entrevista, Amarilla se refirió a la práctica deportiva y a los temores que pueden experimentar las personas con antecedentes cardiovasculares o que reciben medicación.
El profesional explicó que la actividad física aporta beneficios importantes para la salud, pero que su intensidad, duración y frecuencia deben adaptarse a las condiciones de cada persona.
No es lo mismo caminar diariamente a un ritmo moderado que realizar entrenamientos de alta intensidad, jugar al fútbol de manera competitiva o levantar grandes pesos en un gimnasio.
Por ese motivo, destacó la importancia de una evaluación médica previa y de una planificación individualizada, especialmente en personas con enfermedades cardiovasculares, factores de riesgo o largos períodos de inactividad.
El cardiólogo remarcó que la prescripción del ejercicio debe contemplar tanto el volumen semanal como la intensidad del esfuerzo y que el trabajo debe coordinarse con profesionales de la actividad física.
La prevención como eje de una vida saludable
La entrevista dejó un mensaje central: cuidar el sistema cardiovascular requiere mucho más que controlar la presión arterial o tomar medicamentos.
Una alimentación equilibrada, el movimiento cotidiano, la actividad física adaptada, el control de los factores de riesgo y el seguimiento médico son pilares fundamentales para prevenir complicaciones.
Finalmente, Amarilla insistió en la necesidad de abandonar las soluciones improvisadas y comprender que tanto el tratamiento de la obesidad como la práctica deportiva deben desarrollarse con orientación profesional, atendiendo a las necesidades y características de cada persona.