Caída del consumo en supermercados: advierten que en el NEA la baja supera el 5% interanual

Las ventas en supermercados comenzaron el 2026 con números en retroceso. Según un informe privado, durante enero las operaciones alcanzaron un total de 2,34 billones de pesos, lo que representa una caída real del 1,2% interanual y del 1,5% respecto al mes anterior. Sin embargo, desde el sector mayorista advierten que la situación es aún más compleja en el nordeste argentino.

Así lo señaló Maximiliano Beigbeder, presidente de la Cámara de Distribuidores Mayoristas y Afines, quien explicó que en la región del NEA la retracción del consumo es más pronunciada. “Los datos nacionales muestran una caída, pero en nuestra zona es mayor. Estamos hablando tranquilamente de entre 5 y 6 puntos interanuales, incluso podría ser más”, sostuvo en declaraciones exclusivas a Radiofmtotal.

El dirigente atribuyó esta situación principalmente al bajo nivel de ingresos en la región, lo que impacta directamente en el consumo cotidiano. “En el NEA el salario tiene mucha incidencia dentro de la canasta básica. Al ganar poco, cualquier aumento de precios afecta más fuerte. Aunque la inflación esté más calmada, el poder de compra sigue cayendo y la gente cada vez dispone de menos dinero”, explicó.

Productos más afectados

Bigbeder detalló que el retroceso se registra en casi todas las categorías, aunque algunos rubros muestran caídas más marcadas. Entre los más afectados se encuentran las bebidas alcohólicas como cerveza y vino, además de productos considerados no esenciales.

“Los productos suntuarios o que no son de primera necesidad son los que más caen. Por ejemplo, suavizantes o algunas marcas de gaseosas, especialmente las de primera línea”, indicó.

No obstante, aclaró que incluso los productos básicos también registran bajas. “Fideos, galletitas y otros artículos de consumo cotidiano también cayeron. En menor medida, pero todo viene en descenso”, afirmó.

Cambio en los hábitos de consumo

Frente a la pérdida de poder adquisitivo, el dirigente explicó que los consumidores están migrando hacia segundas y terceras marcas, buscando alternativas más económicas para sostener el consumo.

A esto se suma un fenómeno que preocupa al sector comercial: el deterioro de la cadena de pagos. “Se están estirando mucho los plazos, hay cheques rechazados y bastante endeudamiento. La falta de ventas está generando una situación financiera complicada para muchos comercios”, advirtió.

En paralelo, crece el uso de tarjetas de crédito y billeteras digitales para afrontar compras cotidianas. Según Beigbeder, muchas familias recurren al crédito para compensar la falta de ingresos, lo que incrementa los niveles de endeudamiento.

Presión impositiva y costos

El referente empresarial también apuntó contra la alta carga impositiva y los costos financieros como factores que agravan la situación del comercio. “Los supermercados y distribuidores trabajan con márgenes cada vez más chicos. Bajás precios para vender más, pero los costos siguen subiendo y eso termina achicando la rentabilidad”, explicó.

Además, cuestionó la estructura tributaria del país. “Entrás a cualquier home banking y aparece impuesto tras impuesto. La presión fiscal es enorme y eso termina trasladándose a toda la cadena productiva”, afirmó.

Sin señales de recuperación inmediata

De cara a los próximos meses, desde el sector no observan señales claras de recuperación. Beigbeder sostuvo que el escenario seguirá condicionado por el bajo nivel de ingresos y el endeudamiento de los consumidores.

“La gente está supliendo la falta de ingresos con deuda, principalmente con tarjetas. Pero eso no es sostenible en el tiempo. La recomposición económica va a llevar bastante tiempo”, concluyó.

El panorama refleja así un consumo debilitado en el inicio del año, con mayor impacto en regiones como el NEA, donde los salarios más bajos y las dificultades laborales profundizan la caída en las ventas de supermercados

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